Vitamina C : Alimentos ricos de este nutriente

La vitamina C forma parte de las vitaminas del grupo hidrosulubles convirtiéndose en sustancias antioxidantes con amplios beneficios para tu organismo. Cuando hablamos de vitamina C se piensa automáticamente en unas ricas naranjas, pero actualmente existen muchos alimentos que proporcionan esta importante fuente de energía.  La ingesta diaria recomendada para niños de 9-13 años son 45 mg y aumenta hasta 65 mg y 75 mg para las mujeres y los varones de 14-18 años, respectivamente. Para asegurar un depósito corporal adecuado de la vitamina en el recién nacido y la leche materna, las CDR durante el embarazo y la lactancia son 85 y 120 mg/día, respectivamente.

Alimentos Ricos En Vitamina C

  • Ciruela: Te brinda 1000 veces de este gran nutriente que la naranja. Es la numero uno en nuestra lista.
  • Guayaba: Además de vitamina C te aporta otras vitaminas como A, B1, B2.
  • Perejil: esta hierba que la puedes combinar en tus platos favoritos, también te proporciona la vitamina necesaria.
  • Pimiento rojo
  • Chile
  • Limón: también te aporta potasio y calcio, si deseas puedes beber una fresca limonada para que tengas todos sus beneficios.
  • Brócoli: delicioso vegetal que no puede faltar en nuestra lista, una excelente opción a la hora de comer sano y saludable.
  • Fresas: a quien no le gusta las fresas? Además de nutritivas y deliciosas te brindan las vitaminas que tu cuerpo necesita.
  • Kiwi
  • Tomates
  • Coliflor
  • Espinas
  • Berro
  • Melón
  • Papaya
  • Tomillo
  • Cebollín

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Evita los excesos

Como ya sabes todo en exceso es malo, y los alimentos ya antes nombrados entra en esta condición, si lo comes en exceso puede ocasionar una hipervitaminosis y ser perjudicial para tu salud. Para mas detalles no olvides consultar con un nutricionista.

Beneficios de la vitamina C

La vitamina C es un importante antioxidante (donante de electrones) en el medio acuoso corporal y estimula la absorción del hierro distinto del hemo, la transferencia del hierro de la transferrina a la ferritina y la formación del ácido tetrahidrofólico, de forma que puede afectar a las funciones del sistema hematopoyético (respuesta inmunitaria, leucocitos, macrófagos, hematíes).

La vitamina C resulta esencial para la hidroxilación de la lisina y la prolina en la formación del colágeno; participa en la conversión de la dopamina en noradrenalina, del triptófano en serotonina (metabolismo de neurotransmisores) y del colesterol en esteroides, y también en la síntesis de carnitina. En estas reacciones la vitamina C mantiene los átomos de hierro y cobre, cofactores de las metalocoenzimas, en estado reducido (activo).

Determinadas verduras y frutas, sobre todo los cítricos, son la mejor fuente alimentaria de vitamina C. La absorción de la vitamina tiene lugar en el intestino delgado mediante un proceso activo o por difusión simple cuando se ingieren grandes cantidades de la misma. La forma oxidada de la vitamina C, dehidroascorbato, se absorbe de forma pasiva o mediante un transportador para la glucosa.vitamina-C-3El dehidroascorbato se reduce con rapidez a ascorbato, que es la forma de transporte en el plasma de la vitamina C. La vitamina C no se almacena dentro del cuerpo, pero es captada por todos los tejidos y su máxima concentración se encuentra en la hipófisis y las glándulas suprarrenales.

Cuando la ingesta materna de vitamina C durante el embarazo y la lactancia resulta adecuada, el recién nacido mostrará una concentración tisular adecuada de la misma y posteriormente la mantendrá gracias a la leche materna o las fórmulas comerciales que ingiere.

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La leche de vaca y la leche en polvo contienen poca vitamina C y se deberían administrar suplementos si estas fueran las fuentes básicas de alimentación en la dieta del lactante.

Déficit de vitamina C

Una ingesta muy pobre en vitamina C puede ocasionar con el tiempo una enfermedad por deficiencia llamada escorbuto. En los lactantes y niños pequeños, la edad de aparición de los síntomas de este proceso son 6-24 meses.

Los síntomas precoces son bastante generales e incluyen febrícula, irritabilidad, taquipnea, molestias digestivas, anorexia e hipersensibilidad generalizada, sobre todo en las piernas, que se observa al cambiar el pañal. El dolor ocasiona una seudoparálisis, de forma que la cadera y las rodillas quedan semiflexionadas y los pies en rotación externa.

Puede encontrase edema en las diáfisis de las piernas y en algunos casos se produce una hemorragia subperióstica en el extremo del fémur. Otros rasgos típicos son un «rosario» en la unión condrocostal y la depresión del esternón. El ángulo de las cuentas escorbúticas es más agudo que en el rosario raquítico.vitamina-C-4

Los cambios de las encías suelen resultar más notables cuando ya han salido los dientes y cursa como un edema esponjoso azulado de la mucosa, sobre todo en la región de los incisivos superiores.

La anemia, que se produce sobre todo en lactantes y niños pequeños, puede deberse a una capacidad alterada de utilizar el hierro o el folato. Los enfermos pueden debutar con síndrome seco de Sjögren, que cursa con xerostomía, queratoconjuntivitis seca e hipertrofia de las glándulas salivales.

Otras manifestaciones clínicas presentes en lactantes y niños mayores o adolescentes incluyen edema articular, púrpura y equimosis, mala capacidad de cicatrización de las heridas y fracturas, petequias, hemorragia perifolicular, hiperqueratosis de los folículos pilosos, artralgias y debilidad muscular. La formación de hueso endocondral no tiene lugar porque los osteoblastos son incapaces de sintetizar el osteoide.

Conoce otros deficits de Vitamina B y sus Consecuencias

Las trabéculas óseas que se forman son frágiles y se fracturan con facilidad. La irritabilidad y otras manifestaciones psicológicas se deben posiblemente a alteraciones del metabolismo de los neurotransmisores. La deficiencia grave de vitamina C puede asociarse a la degeneración de los músculos esqueléticos, hipertrofia cardíaca, depleción de la médula ósea y atrofia suprarrenal.

Se han descrito casos ocasionales en niños y adolescentes con hábitos alimentarios restringidos autoimpuestos. Los niños en edad de gatear que son «picoteadores» pueden rechazar los alimentos que contienen vitamina C. Las necesidades de vitamina C pueden aumentar en las enfermedades febriles, sobre todo infecciones y procesos diarreicos.

Diagnostico

El diagnóstico de deficiencia de vitamina C se suele basar en la clínica característica, el aspecto radiológico de los huesos largos y los antecedentes de escasa ingesta de vitamina C. Los cambios radiológicos típicos afectan al tercio distal de los huesos largos y son especialmente frecuentes en la rodilla.

En las fases precoces de la deficiencia, el aspecto recuerda a una atrofia ósea simple. Las trabéculas de la diáfisis no se distinguen y el hueso adopta un aspecto en vidrio esmerilado. La cortical está bastante adelgazada y los extremos epifisarios del hueso están bien definidos.

La línea blanca de Fraenkel, una línea blanca irregular pero engrosada en la metáfisis, se corresponde con la zona de cartílago bien calcificado. Los centros de osificación epifisarios también adoptan un aspecto en vidrio esmerilado y se rodean de un anillo blanco .

El escorbuto no se puede diagnosticar con certeza a partir de la radiografía hasta que se vea una zona de rarefacción por debajo de la línea blanca en la metáfisis. Esta zona de rarefacción es una rotura lineal del hueso, proximal y paralela a la línea blanca. La parte lateral de la zona de rarefacción se reconoce como un defecto triangular.

Puede existir un espolón lateral o prolongación de la línea blanca. Puede observarse una separación epifisaria a lo largo de la línea de destrucción, con desplazamiento lineal o compresión de la epífisis contra la diáfisis. Las hemorragias subperiósticas no se ven en la radiografía durante las fases activas del escorbuto, pero en la fase de cicatrización el periostio elevado se calcifica y el hueso afectado adopta una forma de reloj de arena.

Las concentraciones de vitamina C en plasma y suero responden a cambios en la ingesta dietética de este compuesto y permiten valorar la ingesta reciente de vitamina C, aunque son malos indicadores de las concentraciones tisulares de la misma.

Una concentración de ascorbato en plasma <0,2 mg/dl se suele considerar deficiente. La concentración de vitamina C en los leucocitos es un mejor indicador de las reservas corporales, pero esta medida resulta difícil a nivel técnico.

Una concentración en los leucocitos  se considera deficiente e indicativa de escorbuto latente, aunque no existan signos clínicos de deficiencia. La saturación tisular de vitamina C se puede estimar mediante la excreción urinaria de vitamina tras administrar una dosis de prueba de ácido ascórbico.

En los niños sanos un 80% de la dosis de prueba aparece en orina a las 3-5 horas de su administración parenteral. La aminoaciduria inespecífica es frecuente en el escorbuto, pero las concentraciones plasmáticas de aminoácidos son normales

El escorbuto se suele diagnosticar mal como artritis o acrodinia. La deficiencia de cobre determina también una imagen radiológica muy similar al escorbuto. La púrpura de Schönlein-Henoch, la púrpura trombocitopénica, la leucemia, la meningitis o la nefritis son otros diagnósticos posibles.

Tratamiento

La ingesta diaria de 90-120 ml de zumo de naranja o tomate consigue que se curen los niños con escorbuto. Los suplementos de 100-200 mg de vitamina C orales o parenterales son preferibles porque aseguran una curación más rápida y completa. Con el tratamiento adecuado se consigue una rápida recuperación, incluso del crecimiento normal, aunque el edema asociado a la hemorragia subperióstica puede persistir varios meses.

Toxicidad

Las ingestas diarias de vitamina C inferiores a 2 g no suelen asociarse a efectos adversos en adultos. Dosis más altas pueden ser origen de problemas digestivos, como dolor abdominal o diarrea osmótica. En las poblaciones con riesgo de sufrir litiasis por oxalato cálcico o ácido úrico o toxicidad por hierro (hemocromatosis, talasemia, anemia sideroblástica), no resulta segura una ingesta de vitamina C >2 g. Existen datos limitados acerca de la toxicidad de la vitamina C en niños.

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