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6 Lesiones Por Frío que se Producen con Frecuencia

La participación de los niños y jóvenes en excursiones de invierno, escalada y esquí, y en la utilización de vehículos para nieve, ha tenido como consecuencia un aumento del riesgo de sufrir lesiones. Éstas pueden afectar localmente a los tejidos, en cuyo caso el tipo de lesión depende de si hubo exposición a frío húmedo (congelación mínima, pie de inmersión o de trinchera) o a frío seco (que produce congelación local). La lesión por frío también puede producir efectos sistémicos (hipotermia).

Como se produce las lesiones

Entre las células o en su interior se pueden formar cristales de hielo, que interfieren en la bomba de sodio y dan lugar a la ruptura de las membranas celulares. Además pueden producirse otras lesiones derivadas de la acumulación de hematíes o plaquetas, que causan microembolias o trombosis.

Es posible que la sangre de la zona afectada se desvíe por respuestas vasculonerviosas secundarias a la lesiones por frío, lo que aumenta la lesión de la parte afectada y mejora la perfusión de otros tejidos. El espectro de las lesiones producidas es variable, desde leve a grave, y refleja los trastornos estructurales y funcionales que experimentan los vasos sanguíneos de pequeño calibre, los nervios y la piel.lesiones En general, el calor corporal puede perderse por conducción(ropa mojada, contacto con metales u objetos sólidos conductores), por convección (viento frío) por evaporación y por irradiación. La susceptibilidad a la lesión por frío puede aumentar a causa de la deshidratación, el alcohol o fármacos, el consumo de tóxicos, el deterioro del nivel de conciencia, el agotamiento físico, el hambre, la anemia, el déficit circulatorio por enfermedades cardiovasculares y sepsis, así como en personas muy jóvenes o de edad avanzada.

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La hipotermia aparece cuando el organismo no puede mantener por más tiempo la temperatura normal mediante mecanismos fisiológicos como la vasoconstricción, los escalofríos, la contracción muscular y la termogénesis sin escalofríos.

Cuando cesan los escalofríos, el cuerpo es incapaz de calentarse por sí mismo y cuando la temperatura central desciende por debajo de 35 °C aparece el síndrome de hipotermia. El viento frío, la ropa mojada o insuficiente y otros factores aumentan la lesión local y pueden causar una hipotermia peligrosa, incluso en presencia de una temperatura ambiente no inferior a 17-20 °C.

Manifestaciones clínicas

1. Congelación mínima

Este trastorno produce zonas pálidas y frías en la cara, las orejas o las extremidades. En las siguientes 24-72 horas pueden formarse ampollas y producirse descamación que, en ocasiones, deja un ligero aumento de la sensibilidad al frío que dura unos días o semanas. El tratamiento consiste en calentar la zona con una mano caliente o un objeto templado antes de que las lesiones por frío llegue a la fase en la que aparecen pinchazos o dolor y antes de que se produzca entumecimiento.

2. Pie de inmersión

El pie de inmersión se produce en épocas frías cuando los pies permanecen en botas húmedas o mojadas  sin ventilación. Los pies se vuelven fríos, entumecidos, pálidos, edematosos y húmedos. Es probable que se produzcan maceración e infección, y también es frecuente que existan trastornos vegetativos prolongados. Estos últimos causan una intensa sudoración, dolor e hipersensibilidad a los cambios de temperatura que pueden persistir durante años.

El tratamiento es en gran medida preventivo y consiste en el uso de calzado que se ajuste de modo adecuado, aislante, impermeable y que no oprima. Una vez que la lesión se ha producido, los pacientes deben elegir ropas y calzado más apropiados, secos y cómodos. Las alteraciones de la integridad cutánea se tratan manteniendo la zona afectada seca y bien ventilada, y previniendo o tratando la infección. Para controlar los síntomas vegetativos, sólo se pueden aplicar medidas de soporte.

3. Congelación

Con la congelación, los pinchazos y el dolor cutáneo iniciales empeoran hasta originar zonas frías, blancas, duras, insensibles y entumecidas. Cuando la zona afectada se calienta, presenta manchas y prurito, y a menudo enrojece, se inflama y duele. La lesión puede evolucionar hacia la completa normalidad o hacia el daño tisular extenso, incluso hasta la gangrena, si no se instaura el tratamiento oportuno.

El tratamiento consiste en el calentamiento de la zona dañada. Es importante no causar nuevas lesiones al frotar la zona con nieve o hielo; inicialmente se puede intentar un calentamiento suave semejante al indicado en las congelaciones mínimas.

También puede calentarse la zona con una mano templada o colocándola en el abdomen o la axila mientras se traslada al paciente a un centro donde pueda realizarse un calentamiento más rápido con un baño de agua caliente, si es posible. Si la piel se vuelve dolorosa e insensible, la administración de agentes antiinflamatorios es útil, y es necesario un analgésico.

Es muy probable que los ciclos de congelación y descongelación sucesivos causen una lesión tisular permanente y es posible que se deba retrasar el calentamiento definitivo y aplicar sólo remedios suaves si es necesario que el paciente camine sobre los pies lesionados hasta llegar al lugar donde se pueda realizar un tratamiento definitivo. En el hospital se debe sumergir la zona afectada en agua caliente (alrededor de 42 °C), con cuidado de no quemar el área insensible.

Puede ser útil emplear agentes vasodilatadores, como prazosina y fenoxibenzamina. Se ha demostrado que los anticoagulantes (heparina, dextrano) producen resultados equívocos, al igual que la simpatectomía química y quirúrgica. El oxígeno es útil sólo en las grandes alturas. Las medidas que tienen mejores resultados son los cuidados locales meticulosos, la profilaxis de la infección y el mantenimiento de la zona recalentada seca, descubierta y en ambiente estéril.

La recuperación puede ser completa y está justificada la observación prolongada con tratamiento conservador antes de plantearse cualquier extirpación o amputación de tejidos. Es preciso administrar analgesia y mantener un estado nutricional adecuado durante el período de espera prolongado.

4. Hipotermia

La hipotermia puede observarse en los deportes de invierno cuando unas lesiones por frío, el equipamiento insuficiente o el agotamiento disminuyen la intensidad del ejercicio físico, sobre todo si no se presta suficiente atención al viento frío. Las inmersiones en agua helada y el viento húmedo y frío producen hipotermia con rapidez. A medida que la temperatura corporal central desciende, poco a poco aparecen de modo insidioso letargo extremo, fatiga, descoordinación y apatía, seguidos de confusión mental, torpeza de movimientos, irritabilidad, alucinaciones y, por último, bradicardia.En el diagnóstico diferencial deben tenerse en cuenta diversas enfermedades como cardiopatías, diabetes mellitus, hipoglucemia, sepsis, intoxicación por betabloqueantes, y sobredosis de drogas. El descenso de la temperatura rectal por debajo de 34 °C es el dato diagnóstico más útil.

En estos casos la prioridad es la prevención. Es de suma importancia para quienes practican deportes de invierno llevar varias capas de ropa de abrigo, guantes y calcetines con botas aislantes, pero que no impidan la circulación, además de una prenda de abrigo para la cabeza.

También es importante protegerse de forma adecuada del agua y del viento. El 30% de las pérdidas de calor se produce por la cabeza. Durante el ejercicio es importante el aporte de líquido y comida abundantes. Quienes realizan deporte deben vigilar la aparición de entumecimiento o frialdad en cualquier parte del cuerpo, sobre todo en la nariz, las orejas y las extremidades, deben disponer de métodos para generar calor local y ser conscientes de que han de buscar un refugio si detectan síntomas de una lesión local por frío.

La aplicación de vaselina en la nariz y en las orejas puede proporcionar algún grado de protección frente a la congelación. El tratamiento en el lugar del suceso tiene como objetivo prevenir nuevas pérdidas de calor y transportar al paciente de modo precoz a un refugio adecuado. Se debe proporcionar ropa seca lo antes posible y el traslado debe realizarse siempre que el paciente tenga pulso.

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Durante el traslado, se deben evitar los movimientos bruscos, ya que pueden causar arritmias ventriculares. Durante la hipotermia suele ser difícil obtener un ritmo sinusal normal.

Si el paciente está consciente, hay que estimular el ejercicio muscular suave y administrar una bebida caliente; si está inconsciente debe iniciarse el calentamiento de inmediato con mantas y un saco de dormir y a menudo acurrucarse junto a un compañero que mantenga el calor para aumentar la eficacia del calentamiento.

Al llegar a un centro donde se pueda proporcionar un tratamiento definitivo, mientras se prepara un baño caliente a 45-48 °C de temperatura, el paciente debe calentarse mediante inhalación de aire u oxígeno húmedo y caliente o con edredones calientes o mantas térmicas.

Es necesario vigilar los parámetros bioquímicos en suero y el electrocardiograma hasta que la temperatura central supere los 35 °C y pueda estabilizarse. En las primeras fases del período de calentamiento y reanimación es necesario controlar los líquidos, el pH, la presión arterial y el oxígeno. En la hipotermia grave puede haber una combinación de acidosis metabólica y respiratoria.

5. Sabañones (eritema pernio)

El sabañón (eritema pernio) es una forma de lesiones por frío que se caracteriza por la presencia de lesiones eritematosas, vesiculosas o ulcerativas. Se supone que las lesiones tienen un origen vascular o por vasoconstricción. A menudo son pruriginosas y pueden resultar dolorosas y producir inflamación y costras. Son más frecuentes en las orejas, las puntas de los dedos de las manos y los pies, y en las zonas expuestas de las piernas. Las lesiones por frío duran 1-2 semanas, pero pueden persistir más tiempo.

El tratamiento consiste en profilaxis: evitar la exposición prolongada al frío y proteger las áreas potencialmente susceptibles con gorros, guantes y calcetines. La prazosina y la fenoxibenzamina pueden ayudar a mejorar la circulación si se trata de un problema recurrente. Cuando hay prurito significativo pueden ser de utilidad las preparaciones con corticoides para uso local.

6. Necrosis grasa

Esta lesión frecuente, por lo general benigna, aparece por exposición al aire frío, la nieve o el hielo y se manifiesta en superficies expuestas (o con menos frecuencia en zonas cubiertas) en forma de lesiones por frío maculoeritematosas (en algunos casos violáceas o azuladas), papulosas o nodulares. El tratamiento consiste en la administración de antiinflamatorios no esteroideos. Las lesiones por frío pueden durar entre 10 días y 3 semanas.

Es importante tomar en cuentas estos factores  que causan las lesiones ya que podrían ser perjudiciales. Si te gusto el artículo comparte.Porque leíste nuestra nota te recomendamos leer: Daños en Niños : 5 Factores de Riesgo

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