Intoxicación en la infancia y sus tipos

La intoxicación en la infancia se define como la exposición del niño a un tóxico, el cual tiene efectos adversos para el mismo, dicha exposición puede darse por cualquiera de las siguientes vías: ingestión, intravenosa, inhalación, intramuscular, tópica, rectal o vaginal.

Anualmente, ocurren aproximadamente 4 millones de casos de intoxicación en la infancia; siendo en la mayoría de los casos niños mayores de 5 años. Cuando ocurre en niños pequeños, las exposiciones suelen ser accidentales, mientras que cuando ocurren en la adolescencia, se debe sospechar de un intento de suicidio, presentándose con mayor frecuencia en mujeres.

Intoxicación en la infancia

La intoxicación en líneas generales, constituye la segunda causa de muerte en los adolescentes, a los cuales se asocian tóxicos que tienen prescripción médica, como son los antipsicóticos, hipnóticos sedantes y antidepresivos; mientras que los niños más pequeños, se exponen a sustancias sin prescripción médica que se encuentran comúnmente en una casa, como los productos de limpieza.

¿Cómo ocurre una intoxicación en la infancia?

Una intoxicación en la infancia ocurre por la exposición del organismo a un agente que en grandes cantidades puede tener efectos en el organismo; pero dichos efectos van a depender de tres factores, que son los siguientes:

Hospedador:

Existen algunas características inherentes al niño, que los hacen más susceptibles frente a la exposición a sustancias tóxicas, como:

  • La curiosidad natural que tienen los lactantes mayores, en vista de que ya comenzaron a caminar, les gusta explorar el ambiente que los rodea y lo que encuentran se lo llevan a la boca.
  • Algunos niños pequeños presentan pica, con lo cual consumen de forma excesiva objetos no comestibles que algunas veces resultan tóxicos.

Si te interesa saber más acerca de la pica, te recomiendo leer: Trastornos vegetativos.

  • El retraso mental lleva a que los niños no distingan entre sustancias que pueden consumir y las que no.
  • Niños con autismo.
  • Algunas veces la ingestión se da de forma intencional debido a que el niño presenta un trastorno depresivo o como una manifestación de maltrato infantil.
  • Los adolescentes suelen tener trabajos relacionados con tóxicos, ocurriendo así exposiciones accidentales; también en este grupo de edad se presenta con frecuencia el abuso de sustancias.

Si quieres saber más acerca del abuso de sustancias en la adolescencia, pincha aquí.

Ambiente:

Cuando el ambiente sufre una modificación, se puede convertir en un espacio de alto riesgo para el lactante:

  • Por ejemplo, cuando se hacen celebraciones en la casa, propiciando así, descuido por parte de los padres y además que el niño consuma cualquier cosa que encuentre.
  • La introducción de familiares ancianos a la familia, que dejan medicamentos al alcance de los niños sin ningún tipo de cuidado.
  • Cuando los padres son descuidados sin ninguna razón en específico.

Toxinas:

Se refieren al tipo de tóxico ingerido.

  • La intensidad de una intoxicación en la infancia, varía dependiendo del fármaco, ya que algunas veces, dosis pequeñas pueden poner en peligro la vida del niño, mientras que en otros casos, se necesitarán de dosis grandes para que la sustancia tenga efectos adversos.
  • En ocasiones, estas sustancias son accesibles para los niños porque no se encuentran almacenadas correctamente y en lugares a prueba de ellos.
  • Un error sumamente común que se comete en los hogares, es el de almacenar compuestos tóxicos en envases corrientes de bebidas gaseosas o jugos, porque el niño piensa que beberá un refresco cuando realmente esta consumiendo un tóxico.
  • Hay algunas sustancias que en una sola dosis son letales para un niño con un peso mayor de 10 kilogramos, entre ellas están: Metadona, verapamilo, alcanfor, salicilato de metilo, lindano, antidepresivos tricíclicos, benzocaína, propanolol, hipoglicemiantes orales, tioridazina, clonidina, quinidina, cloroquina y teofilina.

Tóxicos más frecuentes relacionados con la intoxicación en la infancia:

Hay muchos fármacos que se relacionan con una intoxicación, realmente, todos los medicamentos son capaces de generar una respuesta indeseada en dosis elevadas, más aún en la infancia por las razones expuestas previamente, pero los casos de intoxicación en la infancia se deben con mayor frecuencia por la exposición a:

  • Opiodes.
  • Simpaticomiméticos: En este grupo se incluyen los mixtos (anfetaminas, cocaína, LSD, dietilamida del ácido lisérgico).
  • Anticolinérgicos.
  • Hipnóticos sedantes.
  • Etanol.
  • Serotonina en exceso.
  • Organofosforados: Esto se conoce como intoxicación colinérgica.

A continuación, se muestra un cuadro con las principales características de las intoxicaciones más frecuentes:

Características de intoxicaciones
FC: Frecuencia cardíaca. FR: Frecuencia respiratoria. TA: Tensión arterial. Temp: Temperatura.

Otra causa frecuente de intoxicaciones en la infancia son las plantas, para saber más de esto, pincha aquí.

Abordaje de una intoxicación en la infancia:

Normalmente, los casos de intoxicación en la infancia no suelen pasar desapercibidos, por lo que los niños son llevados a las salas de emergencias y pueden ser atendidos; algunas veces, el niño consume una sustancia y los padres no se dan cuenta, pero siempre se debe sospechar de una intoxicación en la infancia cuando un niño que se encontraba sano comienza a presentar de forma súbita: Convulsiones, letargo, coma, arritmias cardíacas o dificultad respiratoria.

Interrogatorio primario y estabilización:

  • Lo primero que debe hacerse con un niño intoxicado, es aplicar medidas de estabilización, tanto de respiración, como de circulación; esto en vista de que casi ninguna de las toxinas tienen antídotos específicos.
  • Mientras se realiza la estabilización del paciente, debe iniciarse el interrogatorio con el fin de identificar la toxina que está originando el cuadro clínico, la cantidad que se consumió y el tiempo que ha paso desde dicho consumo, además es importante preguntar si el niño tiene alguna patología de base, si es alérgico a algún medicamento o si se encuentra recibiendo tratamiento.
  • Se debe realizar un examen físico general, prestando especial atención a los signos vitales, el estado mental y el tamaño de las pupilas, ya que dichos hallazgos pueden orientar hacia el tipo de tóxico que consumió el niño.
  • Cuando la exposición del niño fue hacia agentes tóxicos que se absorben por la piel, lo primordial es sustituir la ropa que llevaba y realizar una descontaminación externa con agua tibia.
  • Lavado gástrico: Este debe realizarse en niños con intoxicaciones que tengan menos de una hora y que sea grave; para esto es necesario colocar una sonda, preferiblemente nasogástrica, mediante la cual se instilará solución fisiológica para luego extraerla y así se hará repetidas veces, esto se hace para eliminar la toxina.
  • Carbón activado: Forma parte del proceso de descontaminación gastrointestinal y consiste en la administración de 1 gramo por kilogramo de peso de carbón activado, el cual no debe usarse en pacientes que hayan tenido intoxicaciones con hidrocarburos o que tengan hemorragia gastrointestinal, además de que no resulta efectivo cuando la causa de la intoxicación en la infancia es un metal pesado.
  • Irrigación intestinal total: Esto se hace con el objetivo de empujar las toxinas por el tubo digestivo, mediante la administración de polietilenglicol; que resulta realmente efectivo en caso de intoxicaciones por metales pesados como el plomo y el hierro.

Interrogatorio secundario y atención definitiva:

  • Es importante calmar a los padres y hacerles ver que el accidente no fue su culpa, además de tratarlos con empatía para así obtener una información lo más confiable posible; se les debe preguntar por cuáles medicamentos y sustancias se encuentran presentes en casa.
  • Luego de que el niño se encuentre estable, se debe discutir con los padres las medidas preventivas a aplicar a partir de ahora.
  • A pesar de que con el interrogatorio y el examen físico, la mayoría de las veces puede identificarse el tipo de intoxicación en la infancia, a veces resulta necesario realizar pruebas complementarias, como: un electrocardiograma, glicemia, electrolitos séricos, gasometría arterial y en adolescentes el cribado de orina para descartar o confirmar abuso de sustancias; en general, dichos exámenes son útiles para evaluar la homeostasia del niño.

Hospitalización:

El médico tratante debe decidir si en el caso de presentarse una intoxicación en la infancia, el niño debe ser hospitalizado o no, basándose en varios parámetros, pero en líneas generales tenemos que:

  • Se deben hospitalizar aquellos niños que presenten síntomas.
  • Niños que requieran como parte del tratamiento, un antídoto específico.
  • Hospitalizar a pacientes que tuvieron una ingesta intencional, hasta que sea evaluado por el servicio de psiquiatría.
  • No deben hospitalizarse niños que se encuentren asintomáticos o que hayan ingerido sustancias no tóxicas.

Tratamiento en sala de emergencias para intoxicaciones específicas:

1.- Paracetamol:

El paracetamol es el fármaco que se utiliza con mayor frecuencia en la infancia, en vista de su función como antipirético, pero las intoxicaciones asociadas a su uso, no son muy frecuentes ya que se deben alcanzar dosis muy por encima de las recomendadas para que se produzcan efectos tóxicos.

La dosis máxima de este fármaco es de 15 mg por kilogramos de peso/dosis, siendo una dosis tóxica la de 150 mg por kilogramos de peso/dosis.

Manifestaciones clínicas:

En los casos de intoxicación en la infancia por paracetamol, se producen tres etapas clínicas, dependiendo del tiempo de evolución luego del consumo de la dosis tóxica:

  • Etapa I: Esta es la que se produce de 30 minutos a 24 horas después de la ingestión, con frecuencia, esta etapa es asintomática, aunque a veces se pueden presentar náuseas, diaforesis, vómitos y palidez.
  • Etapa II: Esta etapa se presenta entre las 24 a las 48 horas después de la ingestión; el paciente manifiesta vómitos precedidos de náuseas, dolor en hipocondrio derecho y en los estudios de laboratorio se evidencia un aumento de la bilirrubina, de las enzimas hepáticas y de la fosfatasa alcalina.
  • Etapa III: Se da de las 72 a 96 horas después de la ingestión; en esta etapa hay insuficiencia hepática fulminante, manifestada por trombocitopenia, tiempos de coagulación prolongados y encefalopatía hepática; además, algunas veces puede presentarse insuficiencia renal y miocardiopatía.

Diagnóstico:

Suele establecerse solo con lo referido por los padres, sin embargo, se puede solicitar la medición sérica de paracetamol con el objetivo de saber la toxicidad del fármaco.

Tratamiento:

  • Descontaminación gastrointestinal: Para poder prevenir la absorción del paracetamol, se debe realizar un lavado gástrico con carbón activado en el lapso de una hora máximo  luego de la ingestión.
  • Antídoto: Al medir la concentración sérica de paracetamol, se establece el nomograma de Rumack-Matthew; los pacientes que estén dentro del área de la toxicidad deben recibir el antídoto  llamado N-acetilcisteína.
  • Tratamiento complementario: Es necesario tratar los síntomas que presenta el paciente, además de descartar el daño hepático, renal y cardíaco.

2.- Hierro:

El hierro produce irritación de la mucosa gastrointestinal y además suprime la fosforilación oxidativa en las mitocondrias; la intoxicación en la infancia grave ocurre cuando el niño consume más de 100 miligramos por kilogramos de peso de hierro elemental ingerido.

Manifestaciones clínicas:

  • Fase inicial: Hay irritación gastrointestinal, la cual se manifiesta por vómito, náusea, dolor abdominal, diarrea, hematemesis y melena.
  • Fase quisciente: Esta se presenta en algunos pacientes, en donde las manifestaciones iniciales ceden y el paciente luce asintomático durante las 6 a 24 horas siguientes; esta fase se ve interrumpida por hematemesis recurrente, melena, coma, colapso cardiovascular, edema pulmonar e insuficiencia hepática.
  • Ingestión de grandes cantidades: Cuando se consumen más de 150 miligramos por kilogramos de peso de hierro elemental, el paciente presenta, aparte de las manifestaciones gastrointestinales, letargo, coma, taquicardia e hipotensión arterial.

Diagnóstico:

  • Sospecha clínica.
  • Radiografía de abdomen: con ella puede evidenciarse el hierro localizado a nivel abdominal, especialmente si se realiza hasta una hora después de la ingestión ya que luego, el mismo es absorbido y no puede observarse.
  • Concentración sérica: Si al realizar la medición del hierro 3 ó 4 horas luego de la ingestión, el resultado es mayor de 500 microgramos por cada 100 mililitros, entonces se confirma el diagnóstico.

Tratamiento:

  • Descontaminación: En el caso de que el paciente no haya vomitado, se debe realizar un lavado gástrico sin usar carbón activado porque el hiero no se une  a él; cuando son intoxicaciones graves, está indicada la irrigación intestinal total, excepto si el paciente tiene una perforación gastrointestinal o íleo.
  • Antídoto: A los pacientes con concentraciones mayores a 500 microgramos por 100 mililitros o incluso aquellos que están asintomáticos pero con concentraciones mayores a 350 microgramos, se les debe administrar deferoxamina, el cual es un quelante del hierro.
  • Tratamiento complementario: En la fase inicial consiste en la hidratación parenteral inmediata, mientras que en la fase recurrente, deben ser tratadas las fallas hepática, cardiovascular y respiratoria. Luego de pasadas cuatro semanas de la ingestión, debe realizarse una radiografía abdominal para descartar estrechamientos del tracto gastrointestinal superior.

3.- Hidrocarburos:

En estas sustancias se incluyen los siguientes grupos:

  • Alifático: Aceite mineral, queroseno.
  • Aromático: Tolueno y benceno.
  • Halogenado: Tetracloruro de carbono y tricloroetileno.
  • Terpeno: Aceite de pino y turpentina.

La intoxicación en la infancia por hidrocarburos más frecuente se produce por los del grupo alifático, que suelen ocasionar aspiración y neumonitis, pero casi nunca efectos sistémicos; a pesar de esto, debido a sus propiedades químicas pueden producir alteraciones que llevan a la hipoxemia grave y a la insuficiencia respiratoria.

Manifestaciones clínicas:

  • Irritación gástrica caracterizada por vómitos.
  • Aspiración.
  • Disnea que aparece de 4 a 6 horas después de la ingestión.
  • Lesión pulmonar, la cual se presenta a veces después de las 48 a 72 horas después de la ingestión.
  • Neumonitis que se manifiesta por taquicardia, uso de los músculos accesorios de la respiración, fiebre, tos e hipoxemia.

Diagnóstico:

La radiografía de tórax resulta útil para identificar la presencia de neumonitis, especialmente si se realiza después de las 4 horas de la ingestión.

Tratamiento:

  • Descontaminación: Está contraindicada, no debe ni inducirse el vómito ni realizarse lavado gástrico, además de que el carbón activado resulta inútil.
  • Tratamiento complementario: Todos los pacientes que tengan disnea o en cuyas radiografías de tórax se muestren anormalidades, deben ser hospitalizados. Se debe brindar soporte respiratorio especialmente si hay insuficiencia respiratoria. En el caso de broncoespasmo, está indicado el uso de agonistas β-2.

4.- Cáusticos:

Los compuestos cáusticos se dividen en:

  • Álcalis: Estos se usan frecuentemente en los hogares como limpiadores para hornos, detergentes para lavavajillas, limpiadores de drenajes e inodoros. El daño que producen estos compuestos dependen de su pH > 12, de la concentración, de la cantidad ingerida y del tiempo de contacto. Estos tóxicos producen necrosis por licuefacción con saponificación de las membranas y diseminación de la lesión luego de la exposición.
  • Ácidos: El daño que ellos ocasionan, depende de su pH < 12, de la concentración y de la cantidad ingerida. Ellos producen necrosis por coagulación, con la consiguiente formación de una escara, la cual impide que haya un mayor daño y se asocian a la mortalidad más alta después de la ingestión de cáusticos.

Manifestaciones clínicas:

  • Quemaduras de las superficies expuestas a la sustancia, como la piel, los ojos, la mucosa bucal, el tubo digestivo, y la vía respiratoria superior.
  • Lesiones del tubo digestivo: Los álcalis suelen ocasionar más daño al esófago que al estómago, mientras que con los ácidos sucede lo contrario.
  • Neumonitis química en los casos de aspiración.

Diagnóstico:

  • Radiografía de tórax: Debe realizare cuando se sospecha de perforación esofágica.
  • Endoscopia: La cual se realiza entre las primeros 24 horas luego de la ingestión con el fin de determinar la gravedad de la lesión.

Tratamiento:

  • Descontaminación: No debe inducirse el vómito ni realizarse lavado gástrico, además de que no deben usarse álcalis para “neutralizar” el ácido ni viceversa, ya que esto solo agrava el daño. Cuando se producen exposiciones al tóxico, lo más importante es irrigar con abundante agua o solución fisiológica, la piel y los ojos.
  • Tratamiento complementario: Se debe realizar la endoscopia para valorar el grado de la lesión; buscar signos de epiglotitis química, lo cual se presenta con frecuencia en los casos de ingestión de cáusticos; si hay exposición ocular, el niño debe ser atendido urgentemente por un oftalmólogo; vigilar la aparición de acidosis y descartar perforación gástrica o esofágica.

5.- Plomo:

El plomo es un metal pesado, el cual es absorbido fácilmente en el tubo digestivo de los niños pequeños, en algunas ocasiones se producen intoxicaciones producto de su inhalación.

Este tipo de intoxicación en la infancia es sistémico porque produce daño de varios sistemas en vista de que dicho metal interfiere con la homeostasis del calcio, del zinc y del hierro.

Manifestaciones clínicas:

Las manifestaciones clínicas de las intoxicaciones por plomo, dependen de la concentración del mismo, teniendo que:

  • De 0-49 microgramos/100 mL: Estos pacientes suelen estar asintomáticos y los efectos que se presentan son crónicos, siendo predominantemente alteraciones del sistema nervioso central, como: Problemas conductuales, falta de coordinación y deterioro intelectual.
  • De 50-70 microgramos/100 mL: Estos pacientes manifiestan síntomas y signos de intoxicación, como: Del sistema nervioso central (irritabilidad, disminución de la actividad) y gastrointestinal (hiporexia, dolor abdominal y vómito ocasional).
  • Concentración mayor a 70 microgramos/100 mL: Estos son los casos graves de intoxicación en la infancia por plomo, en donde hay alteraciones del: Sistema nervioso central (edema cerebral, convulsiones, coma, comportamiento extraño, ataxia), gastrointestinal (vómitos) y hematológico (anemia con moteado basofílico).

Diagnóstico:

  • Con la radiografía abdominal, pueden identificarse objetos con plomo o las hojuelas de pintura con plomo.
  • Medición de plomo presente en la sangre mediante espectroscopia de masa.

Tratamiento:

  • Descontaminación: Lo primordial en estos casos, es retirar al niño de la fuente de plomo y luego eliminarla. La irrigación intestinal total está indicada cuando la distribución del plomo es difusa, mientras que si hay un cuerpo extraño en el estómago que tenga plomo, lo más recomendable es realizar una endoscopia y la posterior extracción de dicho cuerpo.
  • Antídoto: En todos los niños, cuyas concentraciones sanguíneas de plomo superen los 45 microgramos/100 mL, se deben usar quelantes, los cuales pueden ser: peniclamina por vía oral, ácido 2,3-dimercaptosuccínico por vía oral, ácido CaNa2-etilendiaminotetraacético por vía endovenosa o dimercaprol por vía intramuscular.
  • Tratamiento complementario: Especialmente, orientado al control del edema cerebral y de las convulsiones.

A continuación se muestra un cuadro en donde se especifican los tratamientos precisos para algunos tipos de intoxicación:

Antídotos específicos para intoxicaciones

Prevención de una intoxicación en la infancia:

Se deben tomar medidas preventivas para evitar los casos de intoxicaciones en la infancia, que representan una de las principales causas de muerte en la edad pediátrica. A continuación se mencionan algunas de las medidas de prevención más eficaces a tener en cuenta:

  • Empaques de seguridad para los productos farmacéuticos.
  • Lactantes mayores: Los padres deben saber cómo almacenar apropiadamente todas las sustancias potencialmente tóxicas, deben saber cómo usar las tapas de seguridad para medicamentos con prescripción y nunca deben decirle a sus hijos que los medicamentos son dulces.
  • Escolares y adolescentes: Los padres deberían ser capaces de reconocer signos de depresión o de abuso de sustancias. Es importante que en la edad escolar, se les oriente a los niños acerca de los daños que producen las drogas en el organismo y en su desarrollo normal.
  • Nunca colocar productos tóxicos en envases de uso común, como de bebidas gaseosas.
  • Colocar sustancias tóxicas fuera del alcance de los niños.
  • Mantener constantemente vigilado al niño.

prevenir intoxicación

Los casos de intoxicaciones deben ser prevenidos en todo momento, ya que la mayoría de las veces, se producen efectos indeseados y si no se brinda una atención inmediata, es probable que el niño pierda la vida.

Algunas veces, no se sabe qué tóxico consumió el paciente, pero mientras esto se investiga, es importante brindar medidas de apoyo básicas para garantizar su vida.

En niños pequeños, la exposición a tóxicos suele ser accidental, mientras que en adolescentes, se relaciona comúnmente con intentos de autolisis; aún así, estos casos siempre deben ser investigados. Casi ninguna sustancia tóxica tiene un medicamento específico, por lo que lo más importante en el tratamiento, es brindar medidas de apoyo.

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