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Eritema Infeccioso: Descubre la Quinta Enfermedad

El eritema infeccioso es una infección aguda producida por el parvovirus B19, la cual cursa con síntomas sistémicos leves y que se caracteriza por un exantema eritematoso o maculopapular, el cual aparece primero en las mejillas y posteriormente se extiende, especialmente a las zonas expuestas de los miembros.

En la práctica médica, las enfermedades exantémicas constituyen una parte importante de las enfermedades infecciosas y es por este motivo que cada una de ellas tienen registros de su descripción por orden numérico, teniendo que:

  • Primera enfermedad: Sarampión.

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  • Segunda enfermedad: Escarlatina.
  • Tercera enfermedad: Rubéola.
  • Cuarta enfermedad: Enfermedad de Filatov-Dukes.
  • Quinta enfermedad: Se corresponde con el eritema infeccioso.
  • Sexta enfermedad: Roséola infantil.

Si te interesa saber más sobre la roséola infantil y por qué se produce, pincha aquí.

La manifestación más frecuente de infección por parvovirus B19 es la quinta enfermedad, la cual afecta principalmente a niños ente 5 y 14 años de edad, siendo menos frecuentes los casos fuera de dicho rango. En las escuelas, los brotes son frecuentes, especialmente a finales de invierno o de la primavera y prolongándose en los meses de verano.

Eritema infeccioso

A pesar de que las infecciones por el parvovirus B19 ocurren con frecuencia, la mayoría de las veces, los niños no presentan ningún tipo de síntoma, pasando la infección como desapercibida, sin embargo, aún así cuando se manifiesta la quinta enfermedad, esta tienen un muy buen pronóstico excepto en aquellos niños con ciertas condiciones de base.

Causa del eritema infeccioso:

La quinta enfermedad es producida por un virus, el cual es el Parvovirus B19, que tienen las siguientes características:

  • Pertenece a la familia Parvoviridae.
  • Son virus con una única cadena de ADN.
  • No tiene envoltura.
  • Tiene un tropismo (preferencia) por las células eritrocitarias.

¿Cómo ocurre el eritema infeccioso?

  • El parvovirus B19 se transmite por vía respiratoria, es decir, por la inhalación de las gotas de secreciones respiratorias producidas por personas infectadas y es por esto que la infección se disemina rápidamente, especialmente en escuelas o en miembros de una misma familia.
  • El período durante el cual una persona puede transmitir el virus es 7 días previos antes del inicio de los síntomas, lo que implica que cuando aparecen  las lesiones típicas del eritema infeccioso (si aparecen), ya no hay posibilidad de transmisión.
  • Cuando el virus infecta a una persona, produce una supresión transitoria de la eritropoyesis, la cual es leve en la mayoría de los niños, excepto en aquellos que tienen alguna enfermedad de base, como: hemoglobinopatías, trastornos de los eritrocitos e inmunosupresión.
  • El virus también puede transmitirse mediante jeringas contaminadas o por cualquier líquido orgánico de la persona infectada.
  • Otra vía de transmisión del parvovirus B19 es la transplacentaria, por fortuna, aproximadamente la mitad de las mujeres embarazadas son inmunes por infecciones previas, ya que la infección de este tipo puede ocasionar una anemia fetal grave con anasarca (hydrops fetalis) e incluso la muerte del feto.

Manifestaciones clínicas de eritema infeccioso:

La enfermedad tiene una evolución característica, que se divide en un período de incubación (posterior a la inoculación del virus, en donde se mantienen una viremia que se relaciona con la aparición de IgM anti-B19 en suero que permanece por meses) y la posterior aparición del exantema (que se da en tres fases que se superponen entre sí, en donde se produce la depuración de la viremia).

A continuación se describen cada una de dichas fases:

Período de incubación:

  • Tiene una duración variable, que va desde 4 a 10 días.
  • En más de la mitad de los casos, hay síntomas prodrómicos que incluyen: Cefalea, faringitis, náuseas, dolor articular, fiebre, prurito, mialgias y diarrea.
  • Dichos síntomas prodrómicos se manifiestan antes que el exantema, pero algunas veces el período es muy leve y el niño presenta cefalea y fiebre de intensidad moderada dos días después de la aparición del exantema.

Fase inicial:

  • Eritema caliente y poco elevado.
  • Localizado principalmente en pómulos y cara, que se acompaña de palidez perioral, lo que le confiere al niño un aspecto de “mejillas abofeteadas”.
  • Es frecuente observar en cada lesión individual un halo periférico claro.
  • Algunas veces, puede aparecer un exantema en lengua y faringe, las cuales se vuelven eritematosas con máculas rojas que se extienden a paladar y mucosa bucal.

Segunda fase:

  • Esta puede comenzar al mismo tiempo que la primera o unos cuantos días después.
  • Aparece una erupción simétrica que puede ser maculosa o máculo-papulosa y que se acompaña de prurito de leve intensidad.
  • Dicha erupción se localiza en el tronco, superficies de extensión de los miembros y en nalgas y es en este último lugar en donde la erupción adopta un aspecto reticular en encaje o red, ya que las lesiones se van curando por su zona central y progresan periféricamente.
  • Tanto las palmas como las plantas pueden verse afectadas.

Lesiones típicas del eritema infeccioso

Tercera fase:

  • Luego de 4 ó 5 días, la erupción de la segunda fase desaparece.
  • Algunas veces, puede quedar una hiperpigmentación residual, por lo que se puede presentar una tercera fase de la enfermedad.
  • Se caracteriza por la reactivación de la erupción, que luego desaparece y esto ocurre varias veces.
  • Esto se asocia con: El baño, los traumatismos, la exposición a la luz solar y al ejercicio.

Eritema infeccioso grave:

Hay tres condiciones que puede tener un niño que harán que la infección por el parvovirus B19 sea grave y son:

Anomalías hematológicas:

  • Patología: Talasemias, esferocitosis hereditaria, déficit de hierro, anemia drepanocítica, déficit de piruvato cinasa y déficit de glucosa 6 fosfato deshidrogenasa.
  • Manifestación clínica: La infección por el virus puede provocar una crisis aplásica prolongada.

Inmunodeprimidos:

  • Patología: Niños sometidos a trasplantes, con inmunodeficiencia congénita, leucemias agudas e infección por virus de inmunodeficiencia humana.
  • Manifestación clínica: Anemia aplásica crónica prolongada.

Si quieres saber más sobre las leucemias agudas, puedes leer: Leucemia linfoblástica aguda y sus características.

Fetos:

Los fetos durante el primer trimestre de gestación son los más susceptibles, pudiendo llegar a presentar hydrops fetalis o muerte.

Complicaciones de la infección por Parvovirus B19:

 A pesar de que pueden presentarse, son muy raras y entre ellas están:

  • Arritmias cardíacas sin carditis.
  • Artritis.
  • Signos de encefalopatía.
  • Anemia hemolítica.
  • Síndrome hemofagocítico.
  • Neumonitis.

Diagnóstico del eritema infeccioso:

Clínico:

El diagnóstico de un eritema infeccioso es enteramente clínico, ya que solo se deben distinguir las características del exantema y los síntomas acompañantes, especialmente los que se presentan en el pródromo.

Estudios de laboratorio:

Estos pueden resultar útiles para demostrar la presencia de infección por el parvovirus B19, teniendo que:

  • Infección aguda: Se diagnostica que un niño tienen una infección aguda cuando manifiesta clínica compatible y cuando existen anticuerpos IgM contra el virus en el suero.
  • Infección pasada: Se observan anticuerpos IgG contra el virus.
  • Niños inmunosuprimidos: Es difícil demostrar la existencia de anticuerpos, sin embargo, se puede demostrar la presencia del virus por hibridación in situ mediante la reacción en cadena de polimerasa que reconoce el material genético específico del mismo.

Diagnóstico diferencial:

En vista de que la quinta enfermedad solo se diagnostica de forma clínica, resulta esencial saber diferenciarla de otras enfermedades exantémicas que puede presentar el niño, haciendo así un adecuado diagnóstico diferencial que permita diagnosticar acertadamente la patología que presenta el niño.

 A continuación, se describen algunas enfermedades a tener en cuenta a la hora de establecer un diagnóstico y por lo tanto un tratamiento:

  • Sarampión: Producido por un Paramoxivirus, su período de incubación es de 8-12 dias; las manifestaciones clínicas incluyen fiebre alta, cuadro de coriza y tos seca; las lesiones son maculopapulares y eritematosas, confluentes, que inician en la cara y siguen una evolución cefalocaudal; es característico observar las manchan de Koplic. El tratamiento se basa en tratar los síntomas y el mejor método de prevención es la vacunación.
  • Rubéola: Enfermedad ocasionada por un Robivirus, cuyo período de incubación es de 14 a 21 días; estos niños presentan un exantema que se acompaña de tos, malestar general, odinofagia, rinorrea, conjuntivitis y fiebre leve; a los 3 ó 4 días aparece el exantema típico máculo-papuloso no confluente, de color rosado-rojo el cual también es cefalocaudal; son características las adenopatías retroauriculares y occipitales. El tratamiento es sintomático y la mejor forma de prevención es la vacunación.
  • Roséola: También llamada exantema súbito, es producida por el herpes virus humano tipo 6, tiene un período de incubación de 9 días; antes de que aparezca el exantema (3 ó 4 días) el niño presenta fiebre elevada y luego se observa un rash eritematoso que inicia en el tronco y dura de 12 a 48 horas; es característico que la fiebre sea el único síntoma y no hay un foco infeccioso atribuible. El tratamiento es sintomático y para la prevención, deben tomarse medidas higiénicas.
  • Enterovirus: El virus Coxsackie tiene un período de incubación que va de 2 a 10 días y entre las manifestaciones clínicas que ocasiona están: Fiebre repentina (38-40º) la cual dura tres días para luego remitir, cefalea, mialgias y algunas veces una odinofagia leve. A su vez, pude producir una enfermedad exantémica conocida con el nombre de enfermedad mano-pie-boca que se caracteriza por ampollas rojas y dolorosas en faringe, encías, cara interna de mejillas, en palmas y plantas. El tratamiento es sintomático y en el caso de haber sobreinfección bacteriana, se debe asociar un antibiótico.
  • Mononucleosis: Infección producida por el virus Epstein-Barr, el período de incubación puede ser hasta de 18 meses; se manifiesta por una tríada típica que agrupa fiebre, faringitis y adenopatías. El tratamiento es sintomático.

Tratamiento del eritema infeccioso:

  • En general, sólo será necesario un tratamiento sintomático adecuado.
  • Antiinflamatorios no esteroideos: Están indicados  si el niño desarrolla una artritis.
  • Inmunoglobulina EV: En algunos casos, como en niños inmunosuprimidos o con aplasia crónica, será necesaria la administración de inmunoglobulina IgG contra el parvovirus B19 por vía endovenosa.

Prevención de la quinta enfermedad:

Hay algunas medidas que deben tomarse en cuenta para poder prevenir la quinta enfermedad y si alguna persona ya la tiene y es una infección crónica, entonces también deben tomarse algunas medias para evitar que se agraven y que contagien a otras personas, como:

  • Lavado constante de las manos.
  • Niños con infección crónica, es importante que permanezcan en áreas de aislamiento, en vista del riesgo de infección nosocomial.
  • Descartar en grupos de alto riesgo la presencia del parvovirus B19 para prevenir la transmisión por sangre contaminada.

El eritema infeccioso es una enfermedad ocasionada por el parvovirus B19, la cual se caracteriza por un pródromo en donde se presentan varios síntomas y por lesiones cutáneas que suelen comenzar en las mejillas; esta enfermedad tiene un excelente pronostico ya que las complicaciones son muy raras, el diagnóstico es relativamente sencillo y las medidas terapéuticas son fáciles de seguir.

La infección por el parvovirus B19 suele ser asintomática en la mayoría de los casos, sin embargo, es importante tener cuidado en niños que tengan patologías de base, ya que es aquí cuando se presentan infecciones graves que si requieren de medidas terapéuticas más agresivas y específicas; igual cuidado se debe mantener con las gestantes, ya que la infección por el virus en esta etapa es prácticamente mortal para el feto.

Siempre que tu hijo presente algún tipo de erupción, lo más recomendable es que lo lleves con un médico, ya que existen infinidades de causas para esto, que pueden ser infecciosas o no, una reacción alérgica frente a un estímulo o incluso acompañar a enfermedades más graves que aún no se han diagnosticado.

 

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