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Dislipidemia: Trastornos de los lípidos y tratamiento

La dislipidemia se refiere a un grupo de alteraciones del metabolismo de los lípidos (colesterol y los triglicéridos) provocando que la concentración de los mismos en la sangre aumente. Los lípidos son moléculas con poca solubilidad, dentro de ellos están el colesterol, los ácidos grasos y sus derivados, los cuales se transportan mediante partículas de lipoproteínas  (que están compuestas por apolipoproteínas, fosfolípidos, colesterol libre, ésteres de colesterol y triglicéridos).

Según su densidad, las lipoproteínas humanas se clasifican en los siguientes grupos:

  • Quilomicrones (las menos densas).
  • Lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL).
  • Lipoproteínas de densidad intermedia (IDL).
  • Lipoproteínas de baja densidad (LDL).
  • Lipoproteínas de alta densidad (HDL).

Dislipidemia

Todas ellas son reportadas en los estudios de laboratorio al solicitar un perfil lipídico, con el fin de diferenciar el tipo de dislipidemia que tiene la persona y conocer la cantidad de “colesterol malo” y “colesterol bueno” que tiene, como comúnmente los llaman las personas, que no serían más que el LDL y el HDL respectivamente.

Clasificación de la dislipidemia:

Existen muchas maneras de clasificar a la dislipidemia, tomando en cuenta distintos factores o parámetros para ello como se mostrará a continuación:

Según la causa:

Dislipidemia primaria:

Estas son las de origen o causa genética, como se mencionan a continuación:

1.- Hipercolesterolemia Aislada:

Este es el caso de la dislipidemia de tipo IIa y en este grupo se incluyen tres variantes:

  • Hipercolesterolemia familiar poligénica: Existe un exceso de colesterol por aumento del LDL, esto se debe a trastornos de la absorción intestinal, el riesgo cardiovascular está aumentado y las personas con esta dislipidemia no presentan xantomas.
  • Hipercolesterolemia familiar por déficit de APO B-100: Este es un trastorno autosómico dominante, en donde las cifras de colesterol superan los 600 mg/dL por lo que se asocian frecuentemente a cardiopatías isquémicas de origen ateroesclerótico y estas personas si presentan xantomas.
  • Hipercolesterolemia familiar por déficit de receptores de LDL: A pesar de que hay hipercolesterolemia, los valores de LDL son normales al igual que los triglicéridos, se manifiesta con xantemas y xantelasmas.

2.- Hipertrigliceridemia Aislada:

En este tipo de dislipidemia se incluyen los fenotipos I, IV y V. Las variantes son:

  • Hiperquilomicronemia familiar por defecto APO C-II: Esta patología se transmite de forma autosómica recesiva, manifestándose como un cuadro leve.
  • Hiperquilomicronemia familiar por inhibidor de lipoprotein lipasa: A diferencia de la anterior, esta se transmite de forma dominante y se acompaña de enfermedades autoinmunes debido a un defecto en la protein lipasa.
  • Hiperquilomicronemia familiar por déficit de lipoprotein lipasa: Cursa con triglicéridos aumentados, hepatoesplenomegalia y xantomas de tipo eruptivos.

3.- Hiperlipidemias mixtas:

Estos trastornos se ven en los fenotipos IIb, III y V, las siguientes son formas de presentación:

  • Disbetalipoproteinemia familiar.
  • Hipertrigliceridemia familiar mixta.

Dislipidemia secundaria:

Este tipo de dislipidemia, como su nombre lo indica, es producto de una patología o debido a un factor ambiental; entre dichas causas de dislipidemia están:

  • Diabetes mellitus: Tipo 1 (en este caso, la dislipidemia cursa con aumento del VLDL y del LDL con disminución del HDL) y tipo 2 (En el perfil lipídico, los hallazgos son hipertrigliceridemia y HDL por debajo de los valores normales).
  • Hormonas: Tiroideas (producen elevación del colesterol por encima de 250 mg/dL y triglicéridos por encima de 600 mg/dL) y glucocorticoides (a su vez, también provocan elevación del colesterol y de los triglicéridos).
  • Obesidad: Las personas que tienen obesidad cursan con alteraciones de su perfil lipídico, como son: hipertrigliceridemia, HDL baja y LDL aumentada.
  • Hepatopatías: Especialmente las crónicas como la cirrosis hepática, también pueden producir una dislipidemia secundaria caracterizada por colesterol por encima de los valores normales y LDL normal.
  • Nefropatías: En donde pueden presentarse hipertrigliceridemia, LDL pequeñas y HDL por debajo del rango normal.

Dependiendo de la composición de las lipoproteínas, hay distintas patologías que favorecen o precipitan la aparición de un determinado tipo de dislipidemia, como se muestra en el cuadro a continuación:

Dislipidemia-Fenotipos
DM: Diabetes mellitus. SX: Síndrome. LES: Lupus Eritematoso Sitémico.

Según el perfil lipídico:

  • Hipercolesterolemias.
  • Hipertrigliceridemias.
  • Dislipidemia mixta.

Según la composición de las lipoproteínas:

  • I: Este tipo de dislipidemia es muy raro, se transmite de forma autosómica recesiva, en donde el lípido que se ve afectado es el quilomicrón, cuyos valores se elevan, al igual que sucede con los triglicéridos séricos, mientras que el colesterol pudiera estar dentro de límites normales. Las manifestaciones clínicas son dolor abdominal, hepatoesplenomegalia, xantomas y lipidemia retinal. Pudiera estar causado por otras causas como: Hipotiroidismo, acidosis o diabetes mellitus.
  • IIa: Este tipo es común, su forma de transmisión es dominante; el cual cursa con un aumento del colesterol plasmático representado por un valor de LDL por encima de lo normal, mientras que los triglicéridos se encuentran dentro del rango. Sus manifestaciones clínicas incluyen xantelasmas, ateroesclerosis coronaria acelerada, y arco corneal juvenil. Entre sus causas secundarias están el hipotiroidismo, nefrosis, porfiria y hepatopatía obstructiva.
  • IIb: Este tipo de dislipidemia también es común y a pesar de que sus manifestaciones clínicas y causas secundarias son iguales a las del fenotipo anterior, se diferencian en que no sólo aumenta el LDL sino también el VLDL además de que en estos casos hay hipertrigliceridemia.
  • III: Esta dislipidemia se presenta con poca frecuencia, hay hipercolesterolemia (representada por aumento de la IDL) e hipertrigliceridemia, su forma de transmisión es recesiva. Las manifestaciones clínicas que se asocian a estos casos son xantomas palmares, tuberosos y tendinosos. Las causas secundarias que pueden originarla incluyen diabetes mellitus, hipotiroidismo e insuficiencia renal.
  • IV: Es frecuente, cursa con elevación del VLDL y de los triglicéridos, las manifestaciones clínicas incluyen intolerancia a la glucosa, hiperuricemia y vasculopatía; entre las causas secundarias de este tipo de dislipidemia están la diabetes mellitus, pancreatitis y nefrosis.
  • V: Este tipo se presenta con poca frecuencia, en el cual hay aumento tanto de los quilomicrones como del VLDL, los triglicéridos pueden estar dentro de límites normales o aumentados. Las manifestaciones clínicas son xantomas, hiperglicemia, lipidemia retinal, hepatomegalia e hiperuicemia y entre las causas secundarias que la originan están el alcoholismo, la pancreatitis y la nefrosis.
Dislipidemia-Xantomas
Xantomas tuberosos

A pesar de que todos los tipos de dislipidemias descritos pueden resultar complicados para personas que no forman parte del personal de salud, resultan bastante útiles reconocer y diferenciar uno de otro al momento de aplicar la terapéutica en vista de que no siempre se elevan los mismos componentes y que algunas dislipidemias son de origen genético mientras que otras son producto de una patología subyacente.

Diagnóstico de una dislipidemia:

Establecer el diagnóstico de una dislipidemia es sumamente sencillo, solo se necesita realizar un perfil lipídico, sin embargo, hay algunos daos a tomar en cuenta para hacer detección selectiva con el objetivo de detectarla antes de que se comience a manifestar. La detección selectiva consiste en lo siguiente:

  • Debe realizarse en todos los adultos a partir de los 20 años.
  • Se debe solicitar un perfil lipídico que incluya la determinación de colesterol total, el ligado a HDL y LDL y triglicéridos; esto debe hacerse luego de 12 horas de ayuno.
  • En el caso de que los resultados se encuentren dentro de los límites normales y si el paciente no tiene ningún factor de riesgo asociado, entonces se vuelve a hacer la detección selectiva en 5 años.

Tratamiento de la dislipidemia:

El tratamiento siempre va a depender del tipo de dislipidemia que tenga la persona, basándose esencialmente en el elemento que se encuentra elevado o alterado y si es de origen primario o secundario.

Objetivos:

Dependiendo del tipo de riesgo que tenga el paciente con dislipidemia, los objetivos que esperan lograrse con el tratamiento son diferentes.

Riesgo alto o muy alto:

  • En casos de riesgo alto, el colesterol LDL debe estar por debajo de 100 mg/dL.
  • En pacientes con riesgo muy alto, el objetivo debe ser un colesterol menor a 70 mg/dL.
  • Si el colesterol LDL ≥ 100 mg/dL, entonces se deben comenzar a realizar cambios en el estilo de vida y a usar fármacos hipolipidemiantes.

Riesgo moderadamente alto:

  • El objetivo es lograr un colesterol LDL por debajo de 100 mg/dL.
  • Iniciar farmacoterapia cuando el colesterol LDL supere los 130 mg/dL.

Riesgo moderado:

  • El objetivo es lograr un colesterol LDL por debajo de 130 mg/dL.
  • Se deben comenzar a realizar cambios en el estilo de vida si el colesterol LDL supera dicho valor.
  • Iniciar farmacoterapia cuando el colesterol LDL ≥ 160 mg/dL.

Riesgo bajo:

  • Colesterol LDL por debajo de 160 mg/dL.
  • Iniciar farmacoterapia si el LDL es igual o superior a 190 mg/dL; pero se debe tener en cuenta que dichas cifras son bastante elevadas y que si se presentan se debe pensar en una dislipidemia de origen familiar, además de que son necesarios varios fármacos para su tratamiento.

Hipertrigliceridemia:

Este es un factor de riesgo cardiovascular independiente, se asocia a muchas etiologías y sus concentraciones séricas pueden variar ampliamente, clasificándose como:

  • Normales: < 150 mg/dL.
  • Límite alto: 150-199 mg/dL.
  • Altas: 200-499 mg/dL.
  • Muy altas: ≥ 500 mg/dL.

Tratamiento no farmacológico:

  • Si el paciente consume alcohol, reducir la ingesta.
  • Si recibe estrógenos orales, cambiarlos por transdérmicos.
  • Fomentar la pérdida de peso y el ejercicio.
  • En pacientes con diabetes mellitus, controlar las cifras de glicemia.
  • Evitar dietas ricas en carbohidratos y azúcares simples.
  • Reducción del consumo de grasas y carbohidratos simples en casos de hipertrigliceridemia grave (triglicéridos > 1000 mg/dL).

Tratamiento farmacológico:

  • Derivados del ácido fíbrico: Útiles en el tratamiento de la hipertrigliceridemia moderada o grave, en vista de que reduce los valores de triglicéridos y aumenta los de HDL, entre este grupo están el gemfibrocilo y el fenofibrato.
  • Ácidos grasos omega-3: Se usa acompañando a otro fármaco (estatinas) con el objetivo de reducir los valores de triglicéridos.

Colesterol HDL bajo:

El tratamiento consiste básicamente en una serie de medidas no farmacológicas que ayudarán a que se eleven:

  • Dejar de fumar.
  • Realizar ejercicio.
  • Tratar de forma adecuada la hipertrigliceridemia y el síndrome metabólico.
  • Reducción de peso.
  • Evitar fármacos que reducen las concentraciones de HDL (β- bloqueantes, gestágenos y compuestos androgénicos).

LDL alto:

Hay varias opciones terapéuticas:

  • Estatinas: Son el tratamiento de elección cuando el colesterol LDL se encuentra elevado, estos fármacos no deben usarse durante el embarazo o la lactancia y en este grupo se incluyen: Atrovastatina, Fluvastatina, Lovastatina, Pravastatina, Rosuvastatina, Simvastatina y Pitavastatina.
  • Resinas quelantes de ácidos biliares: Estas reducen las concentraciones de colesterol LDL y se deben utilizar acompañadas ya sea de estatinas o ácido nicotínico si los triglicéridos son mayores a 250 mg/dL. Están en dicho grupo: Colestiramina, Colestipol y Colesevelam.
  • Ácido nicotínico: Reduce los valores de colesterol LDL y de triglicéridos, además de que aumenta los de HDL, es un fármaco utilizado por vía oral que está contraindicado en pacientes con diabetes mellitus no controlada, gota, hepatopatía y úlcera péptica activa.
  • Ezetimiba: Es un inhibidor de la absorción de colesterol, el cual puede ser utilizado como monoterapia o en combinación con estatinas, obteniéndose mejores resultados de esta forma.

La dislipidemia es un cuadro clínico que se presenta con elevada frecuencia en la actualidad y cada vez en personas más jóvenes, esto en vista de los hábitos nocivos relacionados con el estilo de vida, que determinan no solo la aparición de trastornos lipídicos sino también de diabetes mellitus, síndrome metabólico, resistencia la insulina, sobrepeso y obesidad; entre otros condiciones, que se ven favorecidas unas por otras.

Es importante establecer el tipo de dislipidemia que tiene la persona con la realización del perfil lipídico, y principalmente conocer su etiología para así decidir si el tratamiento debe ser individual (dislipidemia secundaria) o debe ser familiar (dislipidemia primaria), además de que con la realización del perfil lipídico se sabe cuál de los elementos se encuentra alterado y así decidir la terapéutica según sea el caso.

Como ocurre con otras patologías, las dislipidemias pueden prevenirse aplicando estilos de vida saludables, en contra parte, hay unos factores de riesgo que se asocian con un aumento del colesterol LDL y son los siguientes:

  • Tabaquismo.
  • Hipertensión arterial (tensión arterial ≥ 140/90 mmHg o persona que use antihipertensivos).
  • Antecedentes familiares de enfermedad arterial coronaria prematura (es decir, en varón antes de los 55 años y en  mujer antes de los 65 años).
  • Edad (varón ≥ 45 años y mujer ≥ 55 años).

Mientras que la edad y los antecedentes familiares son factores de riesgo que no pueden ser modificados, el tabaquismo, la tensión arterial, el peso, entre otros, si pueden ser modificados; previniendo así la instalación de una dislipidemia que si no se controla debidamente, puede llevar a  grandes complicaciones.

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1 comentario
  1. […] Para saber más sobre la hipercolesterolemia, puedes leer: Dislipidemia, trastornos de los lípidos y su tratamiento. […]

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