Cuidados y Medidas de Apoyo para los Niños con Discapacidad Intelectual o Retraso Mental

El concepto de retraso mental agrupa una serie de trastornos que tienen en común deficiencias de adaptación y de la función intelectual con una edad de comienzo anterior a haber alcanzado la madurez.

En ella de define el retraso mental como ≪un funcionamiento intelectual general muy por debajo de la media, que suele coexistir con déficit de la conducta adaptativa y que se manifiesta durante el periodo de desarrollo, que afecta de forma adversa al rendimiento educativo del niño.

La clasificación del retraso mental que deriva de estas definiciones se ha criticado porque depende del test de CI, en lugar de la conducta adaptativa, sin tener en cuenta el error estándar de la medición, y sin tener valor predictivo de los resultados de cada persona. La Asociación Americana para el Retraso Mental (American Association on Mental Retardation, AAMR) ha propuesto otra clasificación: en lugar de definir grados de deficiencia (de leve a profunda), la definición de la AAMR los sustituye por niveles de apoyo requerido (intermitente, limitado, amplio, o global) en áreas de función adaptativa. La fiabilidad de este enfoque se ha puesto en entredicho y difumina la distinción entre retraso mental y otros trastornos del desarrollo (trastorno de comunicación, autismo, discapacidades específicas del aprendizaje). Las clasificaciones de la AAMR y de la APA incrementan el umbral de CI para el retraso mental de 70 a 75, para reflejar el error estándar de la medición del CI. Esta definición duplica la prevalencia de retraso mental. El propio termino retraso mental se ha puesto en entredicho, porque es estigmatizante, se ha utilizado para limitar los logros de la persona y no ha cumplido su objetivo inicial de proporcionar ayuda quienes lo sufren. El termino discapacidad intelectual no se ha adoptado de forma universal, porque dicha discapacidad puede referirse a otros trastornos aparte del retraso mental y porque las leyes existentes y sus derechos asociados utilizan el termino retraso mental. En Europa suele utilizarse el término discapacidad de aprendizaje para describir la discapacidad intelectual. El retraso del desarrollo global es un termino utilizado para describir a los niños pequeños cuyas limitaciones no han provocado aun un diagnostico formal de retraso mental; suele usarse de forma inadecuada mas allá del punto en el que esta claro que el niño tiene retraso mental.retraso mental

Parece haber dos tipos de población infantil con discapacidad intelectual que se solapan: los pacientes con retraso mental leve (CI >50), asociado sobre todo a influencias ambientales, y los que tienen retraso mental grave (CI <50), ligado mas frecuentemente a causas biológicas

El retraso mental leve es cuatro veces más probable de encontrar en hijos de mujeres que no han acabado los estudios secundarios que en los de mujeres con bachillerato. Es probable que esto se deba tanto a factores genéticos (es decir, los niños pueden heredar una alteración cognitiva) como socioeconómicos (pobreza, malnutrición, etc.). Sin embargo, las causas específicas del retraso mental leve se pueden identificar en la actualidad en menos de la mitad de las personas afectadas. Las causas biológicos mas habituales de retraso mental leve consisten en síndromes genéticos con múltiples anomalías congénitas menores, privación fetal, prematuridad, lesiones perinatales, exposición intrauterina a drogas y anomalías de cromosomas sexuales. También es frecuente la incidencia por grupos familiares.

En niños con retraso mental grave se detecta una causa biológica (casi siempre prenatal) en más del 75% de los casos. Las causas son los síndromes cromosómicos (síndrome de Down) y otros síndromes genéticos (síndrome del X frágil), anomalías del desarrollo cerebral (p. ej., lisencefalia) y errores congénitos del metabolismo o trastornos neurodegenerativos (p. ej., las mucopolisacaridosis) . En concordancia con que el hallazgo de que los trastornos que afectan de forma precoz a la embriogénesis son los mas usuales y graves, cuanto antes aparece el problema durante el desarrollo, mas graves tienden a ser sus consecuencias.

Los niños pequeños pueden presentar limitaciones cognitivas sin un retraso significativo de la conducta adaptativa. Debido a todo ello se siguen diagnosticando nuevos casos de retraso mental leve hasta alrededor de los 9 anos de edad. Los niños con retraso mental pueden estar incluidos en otros diagnósticos (p. ej., autismo, parálisis cerebral). Es posible que el número de niños con retraso mental leve este disminuyendo en realidad gracias a los programas de salud pública. Aunque esto puede ser cierto, el número de escolares que reciben asistencia por retraso mental no ha variado de forma apreciable desde 1997.

Al contrario que en el retraso mental leve, la prevalencia de retraso mental grave no ha cambiado de forma apreciable desde 1940, y es de aproximadamente el 0,3-0,5% de la población. Muchas de las causas de retraso mental grave implican malformaciones cerebrales genéticas o congénitas que por ahora no se pueden anticipar ni tratar. Además, la disminución de la prevalencia de retraso mental grave como resultado de una mejor asistencia sanitaria, se ha contrarrestado con nuevos grupos de población que sufren deficiencias intelectuales graves. El diagnostico prenatal se ha asociado a una disminución de la prevalencia del síndrome de Down y también la intervención precoz ha ayudado a reducir el retraso mental causado por fenilcetonuria e hipotiroidismo congénito. Sin embargo, el aumento de los casos de exposición prenatal a drogas y la mayor supervivencia de bebes prematuros de muy pequeño tamaño han elevado la prevalencia del retraso mental.

En conjunto, el retraso mental se presenta con más frecuencia en niños que en niñas, con una proporción de 2 a 1 en el retraso mental leve y de 1,5 a 1 en el grave, lo que puede deberse en parte a los numerosos trastornos ligados al cromosoma X que se asocian a retraso mental, el mas importante el síndrome de X frágil.

ANATOMÍA PATOLÓGICA Y PATOGENIA.

Las limitaciones en el conocimiento sobre la neuroanatomia patológica del retraso mental se evidencian en que el 10-20% de los cerebros de personas con retraso grave parecen totalmente normales en los estudios anatomopatologicos estándar. La mayoría de los cerebros de estas personas presenta solo ligeros cambios inespecíficos que tienen escasa relación con el grado de discapacidad intelectual. Tales cambios consisten en microcefalia, heterotopias de la materia gris en la sustancia blanca subcortical, disposición columnar inusualmente regular del córtex y neuronas mas comprimidas de lo habitual. Solo una minoría de los cerebros muestra cambios mas específicos en la organización de dendritas y sinapsis, con disgenesia de las espinas de las dendritas o de las neuronas piramidales corticales, o afectación del crecimiento de las ramificacionesdendriticas  La programación del sistema nervioso central (SNC) conlleva un proceso de inducción; la maduración del SNC se define en términos de influencias genéticas, moleculares, autocrinas, paracrinas y endocrinas. Los receptores, moléculas de señalización y genes son fundamentales para el desarrollo cerebral. El mantenimiento de diferentes fenotipos neuronales en el cerebro adulto implica la misma transcripción genética que desempeña un papel crucial durante el desarrollo fetal y también implica la activación de mecanismos de transducción de señales intracelulares similares. Varios síndromes que antes se pensaba que implicaban complejas anomalías cromosómicas, son causados en realidad por mutaciones de un solo gen que afectan a la inducción.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS.

El diagnostico precoz del retraso mental facilita la intervención temprana y el planteamiento de objetivos realistas, alivia la ansiedad de los padres y permite una mayor aceptación del niño por parte del medio social. La mayoría de estos niños llegan solicitando asistencia pediátrica inicial en la lactancia por dismorfia, disfunciones asociadas o incapacidad de lograr los hitos del desarrollo apropiados según la edad. La discapacidad intelectual no presenta características físicas específicas, pero las dismorfias son los signos más precoces que hacen llevar a los niños a la asistencia pediátrica. Pueden consistir en un síndrome genético, por ejemplo el síndrome de Down, o ser un signo aislado como la microcefalia. Las disfunciones asociadas a las dismorfias son trastornos neurológicos (convulsiones, parálisis cerebral y el autismo) que se observan con más frecuencia en casos de retraso mental que en la población general. La mayoría de los niños con discapacidad intelectual no evoluciona al ritmo de los demás niños y no alcanza las normas propias de su edad. En la primera infancia, las carencias mas habituales afectan a la respuesta visual o auditiva, al tono muscular (hipo o hipertonía) o posturas inusuales y a los problemas con la alimentación. Entre los 6 y los 18 meses de edad, el retraso motor (es decir, incapacidad para sentarse, gatear o andar) es el problema mas frecuente. El retraso del lenguaje y los problemas de conducta son preocupaciones habituales pasados los 18 mesesretardo mental

Es probable que la detección precoz de un desarrollo atípico suceda cuando hay alteraciones mas graves, y el retraso mental suele detectarse alrededor de los 3 anos de edad.

PRUEBAS COMPLEMENTARIAS

Las pruebas diagnosticas mas habituales en niños con retraso mental son las de neuroimagen, los análisis de sangre de tipo metabólico, genético y cromosómico, y el electroencefalograma (EEG). Sin embargo, estas pruebas no se deben utilizar como instrumentos de detección selectiva en todos los niños con discapacidad intelectual. En algunos niños, las pruebas ofrecen un rendimiento razonable, mientras que en otros, un rendimiento menor de un 1% no respaldara su uso. La decisión sobre las pruebas diagnosticas debe basarse en el historial medico-familiar, en la exploración física, las pruebas de otras disciplinas y el deseo de la familiaretraso mental

Algunos niños con cuadros físicos o hallazgos neurológicos mas sutiles también pueden tener una causa biológica detectable de su discapacidad intelectual. Cerca del 6% de los casos de retraso mental inexplicado Puede atribuirse a microanomalias cromosómicas, que son identificables mediante técnicas de bandeo cromosómico de alta resolución, hibridación fluorescente in situ (FISH) o pinturas cromosómicas para detectar reorganizaciones subtelomericas. Además, se ha comprobado que la resonancia magnética ilustra un numero significativo de marcadores sutiles de disgenesia cerebral en niños con discapacidad intelectual. También se han relacionado con el retraso mental formas frustradas de trastornos de aminoácidos y ácidos orgánicos, en ausencia de las manifestaciones asociadas más habituales de cambio de conducta, letargo y coma.

La mayor o menor profundidad en la investigación de las causas de la discapacidad intelectual se basa en una serie de factores:

1) ¿CUÁL ES EL GRADO DE DISCAPACIDAD INTELECTUAL? Es menos probable encontrar una causa biológica en un niño con retraso mental leve que en otro con discapacidad intelectual grave.

2) ¿HAY QUE SEGUIR UNA PAUTA DIAGNÓSTICA ESPECÍFICA? Si hay unos antecedentes médicos o familiares, o bien hallazgos físicos que apunten a un trastorno específico, es más probable que se alcance un diagnóstico. Por el contrario, en ausencia de tales indicadores es difícil seleccionar las pruebas específicas que se deben realizar.

3) ¿ESTÁN PLANEANDO LOS PADRES TENER MÁS HIJOS? En caso afirmativo debe investigarse más en profundidad la presencia de trastornos con posible diagnóstico prenatal o con un tratamiento precoz específico

4) ¿QUÉ QUIEREN LOS PADRES? Algunos tienen poco interés en buscar la causa de la discapacidad intelectual y se quieren centrar exclusivamente en el tratamiento. Otros se orientan tanto a lograr un diagnóstico que les es difícil seguir el proceso hasta que se encuentra una causa. Deben respetarse ambos extremos, pero siempre proporcionando una guía en el contexto de la educación parental.

DIAGNÓSTICO.

El diagnostico formal de retraso mental requiere la aplicación de tests individuales de inteligencia y funcionamiento adaptativo. La Escala de Bayley de Desarrollo Infantil (BSID-II) es la escala de inteligencia infantil mas utilizada y se usa para evaluar el lenguaje, la capacidad de resolución de problemas visuales, la conducta y las habilidades motoras finas y groseras de niños de entre 1 mes y 3 anos de edad. De los resultados se obtiene un Índice de Desarrollo Mental (IDM) y una puntuación en el Índice de Desarrollo Psicomotor (IDP, una medida de la habilidad motora). Este test permite diferenciar entre niños con retraso mental grave y niño con desarrollo típico, pero es menos útil para distinguir entre los niños típicos y los que tienen retraso mental leve.retraso mental

Los test psicológicos mas utilizados en niños mayores de 3 anos son las Escalas de Wechsler. La edición revisada de la escala Weschler Preescolar y de Educación Primaria (WPPSI-III) se aplica a niños con edad mental de 2,5 a 7,3 anos. La cuarta edición de la Escala de Inteligencia Wechsler para Niños (WISC-IV) se usa para niños con funcionamiento por encima de los 6 anos de edad mental. Ambas escalas tienen una serie de subtests en las áreas de habilidades verbales y de ejecución. Aunque los niños con retraso mental suelen obtener puntuaciones por debajo de la media en todas las subescalas, en ocasiones logran puntuaciones medias en una o más áreas de ejecución.

El test de conducta adaptativa más utilizado es la Escala de Conducta Adaptativa Vineland (VABS), que incluye entrevistas semiestructuradas con los padres y/o cuidadores/profesores. Evalúa la conducta adaptativa en cuatro campos: comunicación, habilidades de la vida cotidiana, socialización y habilidades motoras. Otros tests de conducta adaptativa son la Escala de Conducta Independiente Woodcock-

Johnson y la Escala de Conducta Adaptativa de la Asociación Americana para el Retraso Mental (ABS). Suele haber, aunque no siempre, una buena correlación entre la puntuación de las escalas de inteligencia y las de adaptación. Sin embargo, las habilidades adaptativas básicas (p. ej., alimentarse, vestirse, la higiene) responden mejor al esfuerzo terapéutico que la puntuación del CI. Las habilidades adaptativas tambien son mas variables, lo que puede tener relación con el trastorno subyacente y las expectativas del entorno.

COMPLICACIONES

 En los niños con retraso mental se observa una mayor tasa de trastornos de visión, audición, ortopédicos y emocionales/ conductuales que en los niños con un desarrollo normal. Además, los otros problemas se detectan mas tarde en los niños con retraso mental. Si no se tratan, las alteraciones asociadas pueden afectar de forma negativa a los logros del individuo mas que el déficit intelectual en si mismo. Las deficiencias asociadas más comunes consisten en afectación motora, trastornos emocionales/conductuales, complicaciones médicas y trastornos comiciales. Cuanto mas grave es el retraso mayor es el número y la gravedad de las alteraciones asociadas. Conocer la causa del retraso mental puede ayudar a predecir cuales de ellas tienen mas probabilidades de surgir. Por ejemplo, el síndrome de X frágil y el síndrome alcohólico fetal se asocian a una elevada tasa de trastornos conductuales, mientras que el síndrome de Down tiene muchas complicaciones medicas (hipotiroidismo, enfermedad celiaca, cardiopatía congénita, subluxación atlantoaxoidea). Si hay alteraciones asociadas, pueden requerir fisioterapia continuada, terapia ocupacional, logopedia, equipo adaptativo, gafas, audífonos y medicación antiepiléptica. El fracaso en la detección y tratamiento de estas alteraciones puede impedir una habilitación fructífera y dar lugar a dificultades en el colegio, en el hogar y/o en el entorno social.retraso mental

PREVENCIÓN

Algunos ejemplos de programas de prevención primaria son:

1) Aumentar la conciencia social sobre los efectos negativos del alcohol y otras drogas en el feto.

2) Prevenir los embarazos en adolescentes y promocionar la asistencia prenatal precoz.retraso mental

3) Prevenir las lesiones traumáticas: fomentar el empleo de barandillas y verjas para prevenir caídas y otros accidentes evitables en el hogar, el uso de cinturones de seguridad adecuados en los coches y llevar casco de seguridad al montar en bicicleta o al patinar; educar sobre la seguridad de las armas de fuego.

4) Prevenir las intoxicaciones: educar a los padres sobre la necesidad de guardar bajo llave los medicamentos, y los posibles tóxicos.

5) Fomentar prácticas sexuales seguras para prevenir la transmisión de enfermedades.

6) Aplicar programas de vacunación para reducir el riesgo de discapacidad intelectual por encefalitis, meningitis e infecciones congénitas. La detección presintomatica de ciertos trastornos permite tratarlos para prevenir sus efectos adversos. Ejemplos de ello son los programas para la detección de trastornos metabólicos en recién nacidos (fenilcetonuria, hipotiroidismo), de defectos auditivos y los programas de prevención preescolar de la intoxicación por plomo. Las pruebas radiológicas de subluxación atlantoaxoidea en niños con síndrome de Down son un ejemplo de pruebas presintomaticas en un trastorno asociado con el retraso mental.tos ferina

CUIDADOS Y TRATAMIENTO DE APOYO.

 Todo niño con retraso mental necesita asistencia médica de un pediatra accesible para la familia, que pueda responder fácilmente a sus preguntas, ayudar a coordinar la asistencia y comentar las preocupaciones. El papel del pediatra incluye la prevención, el diagnostico precoz, la detección de deficiencias asociadas, el tratamiento interdisciplinario, la provisión de asistencia primaria y el apoyo al niño y la familia. El planteamiento terapéutico.

Para niños con discapacidad intelectual debe abarcar muchas facetas, con esfuerzos dirigidos a todos los aspectos de la vida del niño: salud, educación, actividades sociales y recreativas, problemas de conducta y alteraciones asociadas. También hay que proporcionar apoyo a los padres y hermanos.

 Asistencia primaria. Para los niños con discapacidad intelectual, la asistencia primaria tiene una serie de componentes esenciales:

1) Provisión de la misma asistencia primaria que reciben todos los niños de la misma edad cronológica

2) Guía preventiva relevante según el nivel de función del niño: alimentación, higiene, colegio, prevención de accidentes, educación sexual.retraso mental

3) Valoración de los aspectos específicos relevantes del trastorno de ese niño: exploración de los dientes en niños con bruxismo, función tiroidea en niños con síndrome de Down, función cardíaca en niños con síndrome de Williams

La Asociación Americana de Pediatría ha publicado una serie de guías para niños con trastornos genéticos específicos asociados a retraso mental (p. ej., síndrome de Down, X frágil y síndrome de Williams). Por otro lado, durante la consulta de atencion primaria hay que planificar los objetivos y ajustar los programas a las necesidades. Tambien habrá que tomar   decisiones sobre la información adicional necesaria para planificaciones futuras o para explicar por que el niño no esta cubriendo las expectativas. Asimismo, puede necesitarse programar otras evaluaciones, como tests psicológicos o pedagogicos formales.

Tratamiento interdisciplinario. El pediatra tiene la responsabilidad de consultar con profesionales de otras disciplinas para establecer el diagnostico de retraso mental y coordinar los servicios de tratamiento. Los departamentos de consulta interprofesional pueden comprender psicología, logopedia, fisioterapia, terapia ocupacional, audiología, nutrición, enfermería, trabajo social, asi como especialidades medicas: discapacidades del neurodesarrollo, neurología, genética, psiquiatría y especialidades quirúrgicas. Tambien es importante el contacto temprano con personal escolar o de intervención, para ayudar a preparar el

Plan de Servicio Familiar Individual (PSFI). La familia debe ser una parte integral de la planificación y dirección de todo este proceso. Los cuidados deben centrarse en la familia y tener en cuenta las peculiaridades culturales; en niños más mayores, su participación en la planificación y toma de decisiones se debe promover en la medida de lo posible.

 Reevaluación periódica. Las habilidades del nino y las necesidades familiares cambian a lo largo del tiempo. Conforme va creciendo el niño, hay que proporcionar nueva información a el y a los padres, volver a evaluar los objetivos y ajustar las necesidades. Una revisión periódica debe incluir informacion acerca del estado de salud del niño así como de su manera de funcionar en casa, en la escuela y en los demas espacios sociales. Puede ser util otra información aportada por tests psicológicos o pedagógicos formales. La reevaluacion debe hacerse a intervalos regulares (cada 6-12 meses en la primera infancia), y en cualquier momento en que el niño no cumpla las expectativas o cuando cambia de un contexto sanitario a otro. Esto es especialmente importante durante la transición a la edad adulta, cuyo comienzo se situa en los 14 anos según lo legislado en los Individuals with Disabilities Education Act Amendments de 2004. La transición también implica transferir la asistencia al sistema sanitario de adultos a los 21 anos.

 Servicios educativos. La educación es la disciplina más significativa por si sola en el tratamiento de los niños con discapacidad intelectual. El programa educativo debe ser coherente con las necesidades del niño y orientarse a los puntos débiles y fuertes de cada individuo. El grado de desarrollo del niño, su necesidad de apoyo y los objetivos de independencia son la base primordial.grupo-angeles

Actividades recreativas y de ocio. Debe atenderse a las necesidades sociales y recreativas del niño. Aunque los niños pequeños con retraso mental suelen participar en actividades de juego con niños de desarrollo normal, los adolescentes con discapacidad intelectual con frecuencia no suelen tener la oportunidad de establecer relaciones sociales adecuadas. Debe fomentarse la participación en deportes, incluso aunque el niño no sea competitivo, ya que es muy beneficiosa para controlar el peso, desarrollar la coordinación física, mantener el estado de forma cardiovascular y mejorar la propia imagen. Las actividades sociales son también importantes, como los bailes, las excursiones, las citas u otros acontecimientos sociales y recreativos típicos.

Asesoramiento a las familias.

 Muchas familias se adaptan bien a tener un niño con retraso mental, pero algunas presentan dificultades emocionales y sociales. El riesgo de depresión parental y de que el niño sufra maltrato o abandono es mas alto en este grupo infantil que en la población general. Entre los factores asociados a un correcto afrontamiento familiar y a unas habilidades parentales adecuadas se cuentan la estabilidad del matrimonio, la adecuada autoestima de los padres, un numero limitado de hermanos, un nivel socioeconómico mas elevado, el bajo grado de alteraciones o discapacidades asociadas, las expectativas adecuadas y la aceptación del diagnostico por los padres, el apoyo de otros miembros mas lejanos de la familia y la disponibilidad de programas sociales y servicios de ayuda. En las familias en las que la carga emocional de tener un hijo con retraso mental es grande, son partes fundamentales del tratamiento el asesoramiento a la familia, los grupos de apoyo para padres, la terapia de apoyo y los servicios sanitarios a domicilio.retraso mental

Apoyo. El pediatra puede desempeñar una amplia gama de papeles de apoyo: mantener estrecho contacto con el departamento de salud y el distrito escolar local para solicitar los oportunos PSFI e PEI, estar al tanto de las ayudas economicas financiadas por el Suplemental Security Income (SSI) de la Seguridad Social, valorar el efecto de la Americans with Disabilities Act (ADA) sobre el acceso de adolescentes a empleos y actividades comunitarias, remitir a las familias a los grupos de apoyo parentales o paginas de Internet adecuados donde encontrar ayuda para su síndrome o trastorno especifico, asegurar adecuados servicios de descarga para la familia; involucrarse en el medio social para ayudar a desarrollar programas educativos, recreativos y de ocio para niños con discapacidades, y abogar por la mejora de la cobertura sanitaria tanto gubernamental como privada.

TRATAMIENTO

 Aunque el retraso mental no es tratable, si lo son muchas de las alteraciones asociadas, que pueden beneficiarse de una detección precoz. Si bien la mayoría de los niños con discapacidad intelectual no presenta trastornos emocionales o conductuales relacionados con el, el comportamiento desafiante (agresión, autolesiones, conducta negativista-desafiante) y las enfermedades mentales (trastorno del estado de animo, ansiedad) se presentan con mayor frecuencia en esta población que entre niños con inteligencia normal. Estos trastornos emocionales o conductuales son la principal causa de alejamiento del hogar familiar, de que los pacientes tengan pocas esperanzas de encontrar empleo y menores oportunidades de integración social. Algunos trastornos conductuales y emocionales son difíciles de diagnosticar en niños con retraso mental mas grave por su limitada capacidad de comprensión, comunicación, interpretación y generalización. Otros trastornos quedan enmascarados por el retraso mental. Por ejemplo, puede ser difícil diagnosticar un trastorno de déficit de atención e hiperactividad (DAH) en presencia de un retraso mental entre moderado y grave, al igual que puede serlo apreciar un trastorno del pensamiento (psicosis) en niños con autismo y retraso mental.

Aunque la enfermedad mental suele tener origen biológico y responde a medicación, los trastornos de conducta pueden deberse a una discrepancia entre las capacidades del niño y las demandas del medio, a problemas orgánicos y/o a dificultades familiares. También pueden representar intentos del niño para comunicarse, llamar la atención o evitar frustraciones. Al valorar un comportamiento desafiante, hay que considerar si es inadecuado para la edad mental del niño, mas que si es propio de su edad cronológica. Cuando hace falta intervenir, un cambio en el entorno, por ejemplo una adaptación del aula escolar, puede mejorar algunos problemas de conducta. Las técnicas de tratamiento conductista también son útiles y en algunos casos pueden estar indicados los psicofármacos.

La medicación no es útil para tratar los síntomas nucleares del retraso mental; no se ha encontrado ningún medicamento que mejore la función intelectual. Sin embargo, la medicación puede ayudar a tratar trastornos conductuales y psiquiátricos asociados. La psicofarmacología suele dirigirse a complejos sintomáticos específicos, como el DAH (medicación estimulante), la conducta autolesiva y la agresividad (neurolépticos), así como la ansiedad y la depresión (inhibidores selectivos de la receptación de serotonina). Antes de iniciar un tratamiento psicofarmacológico prolongado, debe hacerse un ensayo breve. Aun cuando la medicación demuestre buenos resultados, hay que revisar la pauta al menos una vez al ano para valorar la conveniencia de continuar el tratamiento.

PRONÓSTICO

 En los niños con retraso mental grave, el pronóstico suele ser evidente en la primera infancia. El retraso mental leve no siempre es un trastorno que dure toda la vida. Puede haber niños que cumplan los criterios diagnósticos de retraso mental en una edad temprana pero que mas tarde evolucionen hacia un trastorno del desarrollo mas especifico (p. ej., trastorno de la comunicación, autismo, aprendizaje lento-inteligencia normal limite). Otros pacientes con retraso mental leve durante la edad escolar pueden desarrollar las suficientes habilidades conductuales adaptativas como para dejar de ajustarse al diagnostico cuando llegan a la adolescencia, o bien por efecto de la maduración y la plasticidad el niño puede pasar de una categoría diagnostica a otra (p. ej., de retraso moderado a leve). Por el contrario, algunos niños con un diagnostico de discapacidad especifica en el aprendizaje o trastorno de la comunicación pueden no mantener su nivel de crecimiento cognitivo y con el paso del tiempo caer en el rango de retraso mental. No obstante, en la adolescencia el diagnostico suele estabilizarse. El resultado a largo plazo de la evolución de los niños con retraso mental depende de la causa subyacente, del grado de deficiencia cognitiva y adaptativa, de la asociación de complicaciones medicas y del desarrollo, de las capacidades de la familia y del apoyo, los servicios y el entrenamiento proporcionados por el medio social y escolar al niño y la familia Cuando llegan a adultos muchas personas con retraso mental leve son capaces de lograr independencia económica y social con un grado suficiente de alfabetización funcional. Sin embargo, pueden necesitar supervisión periódica, sobre todo cuando se encuentran bajo presión social o económica. La mayoría viven integrados satisfactoriamente en la comunidad, ya sea independizado o en un entorno supervisado. La esperanza de vida no se ve afectada de manera negativa por el retraso mental en si mismo.

En las personas con retraso mental moderado, los objetivos pedagógicos son mejorar la capacidad de adaptación y las habilidades educativas y laborales de ≪supervivencia≫, de forma que estén mas preparadas para vivir en el mundo de los adultos El concepto de empleo apoyado ha resultado muy beneficioso para estas personas; un instructor les entrena para realizar un trabajo especifico en el mismo sitio donde van a trabajar. Así se evita la necesidad de adquirir experiencia en un taller tutelado y se logra una fructifera adaptacion laboral en la comunidad para muchas personas con discapacidad intelectual. Estas personas suelen vivir en su casa o en un entorno supervisado en la comunidad.

Pueden realizar tareas sencillas bajo supervisión y la mayoría de quienes tienen ese nivel de retraso mental puede vivir en la comunidad si recibe un apoyo adecuado.

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