Cáncer de Cuello Uterino: Todo lo que debes saber

El cáncer de cuello uterino es uno de los más frecuentes a nivel mundial. Es por dicho motivo, que es uno de los más estudiados y por lo tanto, conocido en cuanto a su origen y patogenia. Anualmente, se diagnostican cerca de 16000 casos sólo en los Estados Unidos. Con una mortalidad anual en ese país de 5000.

La detección temprana del cáncer de cérvix es fundamental en su pronóstico. Es por esto, que actualmente existen métodos de cribado que permiten detectarlo precozmente. El principal método es la citología cervico-vaginal o prueba de Papanicolaou, la cual debe realizarse en todas aquellas mujeres que iniciaron actividad sexual.

Cáncer de cuello uterino

Para saber más sobre la citología cervico-vaginal, puedes leer: Procedimientos diagnósticos en ginecología más comunes.

¿Qué es el cáncer de cuello uterino?

  • El cáncer cervical es el crecimiento descontrolado y anormal de las células que constituyen el epitelio de dicha zona. Ese crecimiento descontrolado puede estar determinado por varios procesos patogénicos.
  • Siendo uno de los más conocidos, el de la infección por el virus del papiloma humano.

¿Dónde se produce el cáncer de cuello uterino?

El cáncer cervical se produce o se asienta en dicha zona. A continuación se describen algunas características del cuello uterino:

  • El cuello uterino, también conocido como cérvix, es la porción final del útero.
  • Su tamaño varía dependiendo del período de vida en que se encuentre la fémina. Ya que en la infancia, el cuerpo uterino y el cérvix son proporcionales. Mientras que en la adultez, el cuerpo uterino es 4 veces más grande que el cuello.
  • El cuello posee una parte intravaginal, la cual está cubierta por ectocérvix. Que se recubre por epitelio poliestratificado.
  • También está el canal cervical, mediante el cual se comunican la vagina y la cavidad uterina. Está delimitado por abajo por el orificio cervical externo y por arriba por el orificio cervical interno. Dicho canal está cubierto por endocérvix (una sola capa de células epiteliales cilíndricas y alargadas).

Zona Escamocolumnar:

La mayoría de los cánceres del cuello uterino, se asientan en la zona de transición, la cual es:

  • La zona de tránsito del epitelio poliestratificado del ectocérvix al cilíndrico del endocérvix.
  • Su localización varía. En la niña se encuentra por debajo del orificio cervical externo. En la mujer posmenopáusica, está por encima del orificio cervical externo.

¿Quién está en riesgo de tener cáncer de cuello uterino?

Hay ciertos factores de riesgo bien definidos que incrementan la probabilidad de que una mujer padezca de cáncer de cuello uterino. Entre los cuales están:

1.- Factores genéticos:

  • Hay casos de cánceres de cuello uterino en hijas de madre con dicho padecimiento.
  • Por lo que, se podrá asociar a un riesgo incrementado la presencia de antecedentes familiares.

2.- Factores socioeconómicos:

  • La mayoría de las mujeres con cáncer cervical pertenecen a estratos socioeconómicos más bajos.
  • Esto puede verse relacionado con la falta de educación sexual y por lo tanto con un control ginecológico inexistente.

3.- Hábitos nocivos:

  • Consumo de cigarrillos: En general, el consumo de cigarrillos incrementa la incidencia de casos de cáncer de cérvix. Aún no se conoce muy bien el mecanismo por el que el cigarrillo produce atipia celular. Sin embargo, se han hallado tanto en las células epiteliales epidermoides como en el moco cervical, la presencia de nicotina y de cotinina.
  • Consumo de alcohol: Aún no se ha logrado establecer una relación directa. Pero, puede deberse al hecho de que las mujeres alcohólicas tienen otros factores de riesgo asociados.

4.- Fármacos:

Hay dos tipos de medicamentos que se han relacionado con el cáncer cervical y son los siguientes:

  • Anticonceptivos orales: Aún no se ha logrado llegar a un consenso. Sin embargo, en algunos estudios se ha podido establecer que su uso incrementa el riesgo relativo de padecer cáncer cervical. Pero, actualmente no se consideran de esta forma.
  • Dietilestilbestrol: En 1971 se estableció la relación que existe entre la administración de este fármaco y la aparición de adenocarcinoma. En el 60% de las jóvenes afectadas, se demostró que sus madres habían sido tratadas con dicho fármaco durante su gestación.

5.- Factores inmunitarios:

  • Todas las situaciones de inmunodepresión, cualquiera que sea su origen, incrementan el riesgo de padecer cáncer.
  • En especial, de cáncer cervical.
  • Las mujeres trasplantadas de riñón, tienen un riesgo 12 veces mayor de padecer cáncer de cuello uterino.
  • A su vez, se reporta una mayor incidencia de cáncer cervical en mujeres con SIDA.
  • Esto es debido a la mayor vulnerabilidad a las infecciones, especialmente para el virus del papiloma humano.

6.- Factores sexuales:

Estos son los principales factores de riesgo para el desarrollo del cáncer de cuello uterino. Entre los cuales están:

  • Promiscuidad: Aquellas mujeres que han tenido relaciones sexuales con más de 10 hombres tienen un riesgo tres veces mayor que aquellas con solo uno.
  • Primer coito precoz: Las mujeres que tienen una sexarquía antes de los 16 años, tienen un riesgo dos veces mayor.
  • Factor masculino: Se ha intentado relacionar la influencia del hombre en el desarrollo de este tipo de cáncer. Reportándose mayor número de casos en aquellas mujeres cuyas parejas frecuentan prostitutas o que padecen de enfermedades de transmisión sexual.

Virus de papiloma humano:

  • Existe una clara relación entre la infección por algunos serotipos del virus de papiloma humano y el desarrollo posterior del cáncer cervical.
  • Esto es debido a que promueve el desarrollo de lesiones premalignas, como son las neoplasias intracervicales.
  • Los serotipos de alto riesgo son: 16, 18, 30, 31, 33, 45 y 46.

VPH y cáncer de cuello uterino

Para saber más sobre el virus del papiloma humano y su relación con el cáncer, pincha aquí.

Síntomas del cáncer de cuello uterino:

El cáncer de cérvix presenta muy pocas manifestaciones clínicas. E incluso, cuando se encuentra en estadios precoces, es asintomático. Los síntomas que pueden presentarse son inespecíficos y suelen iniciar tardíamente, entre los cuales están:

Dolor:

  • El cual puede ser de hipogastrio (vientre) o de abdomen. Esto varía dependiendo de la localización del tumor.
  • Algunas veces, se puede presentar dolor en la zona lumbosacra producto de la invasión o compresión de dicha región.
  • Es un síntoma tardío.

Metrorragia:

  • Es una hemorragia de origen uterino, la cual se debe a una causa orgánica (neoplásica o no).
  • En cuanto a su cantidad es escasa, de color rojo.
  • Suele ser provocada por las relaciones sexuales o por duchas vaginales.
  • Esta metrorragia solo es abundante o masiva en estadios muy avanzados.

Trastornos urinarios y rectales:

  • Urinarios: En estadios muy avanzados, se pueden presentar algunos trastornos urinarios.  Como son: Cistitis, hematuria e hidronefrosis. Debido a la compresión parametrial de los uréteres.
  • Rectales: A su vez, también pueden presentarse trastornos del tránsito intestinal o rectorragias.

Leucorrea:

  • Se refiere a la presencia de flujo vaginal.
  • Frecuentemente es de color rojo claro. Se asemeja al “agua de lavar carne” por su mezcla con la sangre.
  • En estadios avanzados, puede llegar a ser purulenta. Producto de la infección de las zonas necróticas del tumor.

En estadios finales, se presenta adelgazamiento hasta llegar a caquexia. También, hemorragias e incluso muertes producidas por uremia.

Para saber más sobre los síntomas del cáncer de cérvix, observa el siguiente vídeo:

Para saber sobre la prevención del cáncer de cuello uterino, pincha aquí.

El cáncer de cuello uterino puede detectarse de forma temprana, mejorando así el pronóstico de la paciente. La detección solo puede lograrse mediante la realización de la citología, ya que las manifestaciones clínicas se presentan cuando la enfermedad está avanzada. La mayoría de los factores de riesgo que se asocian con su desarrollo, pueden prevenirse. Debes acudir al menos una vez al año con tu ginecólogo y si tienes un factor de riesgo asociado como herencia, lesiones de mama o infección por virus de papiloma humano, debes tener un control cada seis meses.

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