La anemia es el término utilizado para expresar que los valores de hemoglobina de una persona se encuentran por debajo de los esperados según la edad, el sexo y la ubicación geográfica de la misma. Partiendo de esta definición, tenemos que hay distintos factores que influyen en los valores de hemoglobina, como:

Edad: El valor de la hemoglobina varía de acuerdo a la edad de la persona, como por ejemplo, un recién nacido tendrá valores de hemoglobina más elevados en comparación a los de un adulto, al igual que los adolescentes debido a los diversos cambios que ocurren durante esta etapa de la vida asociándose a ellos normalmente valores más bajos.

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Sexo: Los hombres tienen de un 10-15% mas hemoglobina que las mujeres, esto es debido a las pérdidas sanguíneas que experimentan las mujeres durante la menstruación.

Área Geográfica: Las personas que viven en zonas de mayor altitud tienen valores mas elevados de hemoglobina, esto es debido a las mayores demandas de oxígeno, lo que estimula a la médula ósea para que haya una mayor producción de eritrocitos y de esta manera cumplir con dichas demandas.

Los factores previamente mencionados, son algunos de los cuales normalmente se utilizan para tomar en cuenta el valor de hemoglobina de una persona, pero además de esos, hay otros que también son importantes, como son: el estilo de vida de la persona e incluso cualquier patología asociada o de base que padezca.

¿Qué hacer ante una persona con Anemia?

Primeramente, se debe tomar en cuenta que no todos los tipos de anemias son iguales y que por lo tanto ningún paciente con anemia es igual a otro, por eso lo primero que se debe hacer frente a un paciente con anemia es saber la etiología de la misma; y para hacerlo nos podemos valer de distintas variables y de los valores normales de referencia de:

Hemoglobina: En el varón adulto los valores normales están entre 13-18 gr/dl; mientras que en la mujer están entre 12-16 gr/dl.

Hematocrito: Normalmente, depende del valor de hemoglobina, ya que su valor equivale a tres veces el de la hemoglobina, pudiendo ir de 40-50%.

Conteo de Eritrocitos: En el varón el número de células rojas normal va de 4,5-5 ml/mm3 y en la mujer de 4-4,5 ml/mm3.

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Los Índices Hematimétricos: Nos ayudan a identificar el tipo de anemia que se nos está presentando, plantear su etiología y de esta manera decidir la conducta a seguir. Son los siguientes:

-Volumen Corpuscular Medio (VCM). Indica el tamaño del eritrocito, se expresa en fentolitros y sus valores normales van de 80-100 fL.

-Hemoglobina Corpuscular Media (HCM). Hace referencia a la cantidad de hemoglobina contenida en el eritrocito, sus valores normales van de 28-32 picogramos.

-Concentración de Hemoglobina Corpuscular Media (CHCM). Relación entre la masa del eritrocito y su volumen, sus valores están entre 32-36 gr/dl; este índice no tiene mayor significado clínico.

Amplitud de Distribución Eritrocitaria (RDW). Expresa el índice de anisocitosis, es decir, la variabilidad  en la forma y el tamaño del eritrocito; su valor normal es de 11,5-15,5%.

Todos estos valores se pueden saber solicitando una simple hematología completa.

 Clasificación de la Anemia:

Tenemos la clasificación Clínico-Morfológica, la cual relaciona el valor del VCM y el del RDW.

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Esta clasificación, debe ser complementada con otra, que es la siguiente:

Funcional: La cual se basa en el funcionamiento de la médula ósea, y en este caso, la anemia se da por la no producción de eritrocitos en la médula ósea o porque se producen eritrocitos inmaduros que mueren en la circulación periférica. Partiendo de este principio, las anemias pueden ser:

-Regenerativas: Cuando el conteo de reticulocitos (eritrocitos inmaduros) es superior al 3%, lo que indica que la médula ósea es aún funcional y que dicho aumento de reticulocitos se debe a la destrucción aumentada de eritrocitos o por pérdidas sanguíneas. La etiología es de origen extramedular, pudiendo ser por hemólisis autoinmune o por hemoglobinopatías (no inmunológica).

-Arregenerativas: Cuando el conteo de reticulocitos es inferior a 3%, indicando que la capacidad regenerativa de la médula ósea está disminuida a causa de: lesión de células progenitoras pluripotenciales (anemia aplásica o síndrome mielodisplásico) o comprometidas (eritroblastopenia), trastornos en la maduración de precursores eritropoyéticos (anemia Ferropénica, anemia megaloblástica).

Manifestaciones Clínicas del Síndrome Anémico:

Son diversas por lo que a su vez son inespecíficas, además de que van a depender del tipo de anemia que tenga el paciente, es por esto que es importante tomar en cuenta no sólo las manifestaciones clínicas del paciente, sino también los antecedentes y apoyarnos de los respectivos estudios paraclínicos. Entre las manifestaciones más comunes por órganos y sistemas, tenemos:

-Sistema Nervioso: Fatiga, depresión, alteración de la función cognitiva.

-Sistema Inmune: Alteración de células T, alteración de macrófagos; lo que se traduce en una mayor susceptibilidad frente a infecciones.

-Sistema Gastrointestinal: Anorexia, náuseas y pica (necesidad de comer sustancias que no son alimentos, frecuentemente en la anemia se presenta la necesidad de comer hielo).

-Sistema Cardiorespiratorio: Disnea, taquicardia, palpitaciones, cardiomegalia, riesgo de falla cardíaca.

-Sistema Vascular: Baja temperatura, palidez en mucosas y conjuntivas.

-Tracto Genital: Alteraciones menstruales, pérdida de la libido, impotencia.

-Otras: Fragilidad de las uñas, caída del cabello.

Tratamiento de la Anemia:

Antes de iniciar el tratamiento adecuado de un paciente con anemia, se debe conocer el tipo de anemia y su etiología, ya que a pesar de todas ser anemias, tienen manejos distintos entre sí. A continuación, se resume el tratamiento de las anemias que se presentan más comúnmente en la práctica clínica:

Nutricionales: Es decir, anemias por déficit de algún nutriente, también llamadas carenciales. Pueden ser:

-Ferropénicas: Por déficit de hierro; lo recomendable es indicar sulfato ferroso de 5-6 mEq/hierro elemental por kilogramo de peso al día, durante tres meses.

-Déficit de Folato: Utilizar ácido fólico durante tres a cuatro semanas.

Hemolíticas: Va a depender del origen de la hemólisis que tenga la persona con anemia, pudiendo ser por alguna infección que se presenta muy comúnmente o por una enfermedad autoinmune (en la cual, el organismo reconoce a los glóbulos rojos del cuerpo como extraños, produciendo células inmunitarias que los destruyen).

Drepanocíticas: La drepanocitosis como se conoce normalmente, se da por una alteración en la forma del eritrocito, que en vez de ser bicóncavo, adquiere la forma de una hoz, haciendo que se precipite y muchas ocasiones ocluya la luz vascular, lo que produce una serie de complicaciones, las cuales deben ser tratadas de inmediato:

-Fiebre: Utilizar antibióticos, ya sea por vía parenteral (penicilina cristalina) o por vía oral (eritromicina).

-Crisis Dolorosas: Hidratación parenteral (con solución al 0,30 % o con solución al 0,45%, una vez y media las necesidades basales), analgesia (con Acetaminofén o con morfina), colocar oxígeno y utilizar antibioticoterapia profiláctica.

En la actualidad, la anemia es considerada como una manifestación de otra patología y no como una patología en sí, presentándose con una elevada frecuencia en todos los países del mundo y sin distinguir clases sociales; a pesar de que es de vital importancia establecer un diagnóstico certero de esta condición lo cual no es complicado, lo más importante que se debe hacer ante un paciente con anemia es saber cual es la causa de esta manifestación.

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